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Memorias inolvidables (Cap. 23): ¡Mamá, estás loca!
Fecha: 08/02/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... desnudarme, ya estaba yo descalzo, y me quitó mi camiseta de tirantes, me desabrochó el pantalón y lo dejó caer. Lo vio y quedó absorta de ver mi polla guapa y esplendorosa. — Oh, c'est le plus gros pénis que j'ai jamais vu!... C'est plus gros que celui de mon père. Yo también pensé que mi polla era más grande que la de mi padre. Levanté mis pies y saqué mi jean. Entramos a la ducha, nos sentamos sobre el plato juntos y le examiné su pene, se lo toqué, igual que su pequeño escroto que contenía dos testículos de gran tamaño natural. Su escroto no cuelga como el mío, se mantiene muy unido a la base del pene, este es aproximadamente de poco más de 9 cms. Lo masturbé primero y me agaché para ponerlo en mi boca, le di placer, gimió de gusto, sobretodo cuando retiraba el prepucio con mis dientes y lamía en torno al anillo. No llegaba a mi garganta, pero la descarga de semen fue abundante. Quiso mamar mi polla y lo disfrutó, yo si llegaba hasta su garganta y tuve que retirar su cabeza para que no se atragantara. Le pedí que acariciara mis huevos para estimularme más y eyaculé en su boca. Aunque algo se le escapó, retuvo casi todo el semen que compartimos agradablemente con un largo beso. La veía feliz y con más deseo, pero le indiqué que fuéramos a pasear y a la noche dormiríamos en una sola cama ... — …et nous ferions l’amour, dijo ella. Nos duchamos, pasé la manopla con gel por su espada y culo, le acaricié mucho el culo y ella me acariciaba la polla. La sequé con ...
... una toalla y con la misma me sequé yo para sentirla en mí, nos vestimos muy ligeros y salimos a pasear. No hacía frío, parecía primavera. Primero entramos en unos grandes almacenes y compramos alguna camiseta, aunque en el coche teníamos una caja con ropa. Ella me preguntó en mal español si yo prefería que se vistiera de chico y le contesté que no, que la prefería como ella deseaba y le hablaba en femenino con facilidad porque así la conocí. Le ayudé a escoger su ropa y me daba gusto verla entrar con mucha naturalidad en el cambiador de mujeres. Vi unas tangas femeninas muy atrevidas y le dije que yo le regalaba las que le gustaran, compró tres muy transparentes para congraciarse conmigo y un par de mallas. Fuimos a cenar. Teníamos hambre. En el viaje solo comimos un bocata cada uno. Cenamos bien, paseamos un rato más y regresamos al hotel desde Domino’s Pizza a pie y siempre que podía le metía la mano en el culo por dentro de su diminuto pantalón, que ella hacía lo mismo. Pero desde que salimos del hotel casi todo el camino lo hicimos agarrados por la cintura y de vez en cuando en las esquinas nos daba por besarnos. Ni un alma nos molestó. Hasta en los grandes almacenes comprando las tangas nos besamos delante de la señorita que nos atendió para provocar la envidia. Ya sabía yo que este viaje iba a ser excepcional. Le pregunté en una esquina tras un beso: — Qué has hecho con tu vello? — Epilation totale au laser. Me callé, debí de haberlo imaginado, estaba muy ...