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Orgía con mis sobrinos embriagados
Fecha: 23/02/2023, Categorías: Incesto Autor: dradelsexo, Fuente: CuentoRelatos
Era 31 de diciembre por la mañana y estaba a punto de darme una ducha caliente. Me quité la ropa lentamente y la arrojé al cesto del baño. Medie un poco el agua caliente con la fría y medí la temperatura con mi mano. El agua estaba perfecta. Por la mañana había corrido en el parque. Mis senos rebotaban tanto que comenzaron a dolerme. Había varios hombres que estaban observándome entretenidos haciendo como que usaban los aparatos mecánicos de ejercitación. Su mirada lujuriosa me hacía sentirme deseosa. Entre a la ducha. El agua abrazo mi cuerpo acariciando mi rostro, bajando por mis montañosos senos y terminando su camino en mi vagina llenándola de calidez. Dejé que el agua llenara de vitalidad cada centímetro de mi cuerpo. Estaba tan relajada que podía sentir como cada gota recorría su suave camino a través de mi piel. Tome entre mis manos el jabón y lo froté un poco. Se deslizo suave sobre mi cuerpo. La espuma se formaba como si quisiera censurar mi voluptuosa figura. Mis pezones se despertaron por el suave roce de mis manos. Mordí mi labio y mi temperatura corporal se elevó. Mi dildo estaba listo para la acción a todas horas, no se cansaba y siempre estaba firme para mí. Puse la base de succión en el piso del baño. Me apoye con ambas manos en la pared y comencé a montar esas diez pulgadas de placer. Lo monte como toda una vaquera. Pellizque mis pezones mientras subía y bajaba. El agua caliente caía sobre mí. Mi cabello mojado se movía sin control. Se pegaba a mi rostro ...
... como pegamento, a mis senos y mi espalda también. Mi clítoris se inflamaba mientras mi sangre hervía apasionadamente. Mi clítoris rogaba, imploraba por sentirse amado. Mi mano se deslizo como si tuviera vida propia hacia mi clítoris. Mis piernas no dejaban de montar y mis manos no cesaban de acariciar mi cuerpo. Aquel enorme pene falso me daba el placer que muchos de mis previos amantes no habrían podido darme en cien años. Mis gemidos escapaban de mis labios suavemente. Pronto el placer se desbordaba y mis gemidos se tornaban algo salvajes. Mis dientes crujían mientras yo trataba de contener aquel orgasmo bestial que se acumulaba dentro de mí, como un globo que se llenaba con agua hasta llegado el punto de un segundo antes de estallar. Una gran corriente eléctrica ultrajo mi cuerpo de manera salvaje. Los músculos de mi vagina se contraían y relajaban de una forma violentamente rápida. Frote mi clítoris a toda velocidad y un grito de placer estallo en mi boca. ¡Ahhh! Un gran chorro salió disparado de mi vagina. Otro igual de grande acompaño la siguiente contracción. Un tercero más pequeño me hizo caer al suelo sentada y un cuarto beso mi pubis mientras cerraba mis ojos recostada en el piso del baño repleta de mi orgasmo y el cálido abrigo de mi ducha caliente. Mi respiración agitada pronto se calmó y puse ponerme en pie. Un orgasmo ejemplar. Esa noche tendríamos la cena de fin de año. La familia vendría a celebrar y los chicos, todos mis sobrinos habían pedido permiso para ...