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Daniela mi prima, una pasión prohibida (2)
Fecha: 27/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Incester, Fuente: CuentoRelatos
... bajé ese bendito short amarillo (que muchas cosas nos permitió más adelante ) hasta sus tobillos y me coloque en un 69, de inmediato como becerrito se aferró a mi rabo, me encantaba sentir el calor de su boca húmeda, torpe pues nunca la había tenido en la boca, no dejé que se concentrara en lo suyo, poseído me encontraba yo, succionándola, besándole, pincelando en círculos su botoncito con mi lengua, mi rostro bañado en sus flujos, mi nariz luchando por entrar en su rincón. Al cambio de su respiración, retiré mi virilidad de su boca y metí mis brazos abrazando su cintura, me preparaba para embestir cada oleada de ese jovial vientre, segundos después la contracción de todo su cuerpo, cómo corrientes eléctricas llegaron a mis labios, sus mieles eran exquisitas. Sin perder tiempo la desvestí y me metí entré sus piernas, sintiendo el roce de sus pechos, la abracé de su cuello y desvanecí mi peso sobre ella, surcando los mares que yo mismo había desbordado, hallé mi descanso, refugiado en el abrazo de su calor, confesé: -mami, te amo. Sentí sus caricias en mi espalda en respuesta y añadió tiernamente: -que rico me haces todo. Apresurando sus manos sobre mis glúteos y apretarlos, me hizo sentir deseado, en agradecimiento contraje mis nalgas, empuñándome todo dentro suyo. Después de verla a los ojos, admirarla, sonreírle, besarla, era hermosa y por largos minutos me tuvo dentro suyo en la quietud, desde ese momento ahí quería pertenecer. Le pregunté: -Quieres ...
... sentir más rico?? Sus ojos sorprendidos llenos de expectativa, y con un si servido en una sonrisa. Levanté mi cadera, para dejarla caer como un cincelazo hasta sus adentros, bufando como un toro, le embestía, me sentía grande el escucharla, ya no gemir, gritar. Le decía entré respiración entrecortada: -Te gusta?? Mientras seguía literalmente cabalgando dentro de ella. Levanté sus piernas, las abrazaba, las sabroseada, magreaba sus delicados montes, la embestía tan fuerte entre clap- clap- clap, mantenía mi respiración, me contenía lo más posible, su gemidos eran inminentes hasta no poder más, en un instante me dijo con urgencia: espera, espera! Pero no deje que se despegara, y comenzó a venirse a chorros, el primer segundo me asusté, pero no deje de embestirla fuerte y certeramente, calmando su vergüenza agregué: es natural está bien… (Claramente pensó se había orinado), y fue mi turno, en una centésima de segundo, todavía estando en la cordura pensé: adentro no, adentro no!... Eso era lo racional. Pero no fue lo que hice, la sujeté de la cintura, haciendo las certeras y más profundas posibles mis embestidas, sudor resbalaba por mi rostro, sin embargo mi mirada estaba encadenada a la suya, y sí decido estaba a hacerla mi mujer, entre una gran ternura, y excitación forjaba su placer, me hacía un lugar en su vida, pasaría mucho tiempo antes que llegase a sentir lo mismo con alguien más. Entre espasmos, gritos ahogados, se me iba la vida en caudales hacia el fondo ...