1. Sin arrepentimientos


    Fecha: 04/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Ameba, Fuente: CuentoRelatos

    ... esposa con los tragos, me senté a su lado y lo abracé, para hacerlo pasar le conté sobre mi vida, que tengo pretendientes, pero nada serio con nadie, "cómo se entiende nada serio?" preguntó, ya con las copas de más le contesté "puro sexo, nada más", "me habría gustado ser uno de esos amigos" me dijo riendo, se levantó a servir más vino y me trajo una caja con un moño, "esto es un regalo para vos" me dijo, sorprendida obviamente, lo abrí y era una cadena con una hermosa placa que rezaba "Para la mujer más bella", "muchas gracias, está hermoso" le dije, me contó que se la pensaba regalar a su esposa, pero justo falleció sin poder entregársela, no pude contener las lágrimas, me disculpé y fui al sanitario.
    
    Me repuse y le dije "también tengo un regalo para vos, ahora mismo salgo a llevarte, cierra los ojos", me saqué la ropa, me puse por el cabello el moño y salí junto a él, me paré frente a él "ahora podés abrir los ojos, espero te guste" le susurré, apenas abrió los ojos quedó sorprendido, casi duro, tomó un buen sorbo de vino y me estiró más a él, empezó a sobar mis pechos, me apretaba la cintura y recorría con sus labios mis pezones mientras me apretaba las nalgas me daba ricos mordiscos, se detuvo y mirándome preguntó "estás segura de esto?", "Sí, no solo toques el regalo, tenés que abrirlo" contesté mientras me recostaba en el sofá abriéndo mis piernas, "un regalo como este es como para abrir todos los días" contestó mientras acomodaba su rostro entre mis piernas, me ...
    ... abría los labios de la vagina y me daba besos y lamidas en rico sexo oral, lo dejé chuparme un buen rato apretando su cabeza contra mi sexo gimiendo de lo bien que me lo hacía, me salí y lo senté de vuelta en el sofá, le apretaba el pene sobre el pantalón, desabroché el cinto, bajé la bragueta y se la chupé mirándolo a los ojos ayudándole a sacar la camisa, le hice garganta profunda y entre suspiros me tomó de la mano y me llevó a su habitación, estaba mojadísima.
    
    Ya en la habitación, lo recosté en la cama y entre suspiros fui metiendo su rico pene en mi hambrienta vagina, él me chupaba los pechos mientras me movía en el vaivén típico de empuje cuando me penetraba, no tardé en llegar, estaba tan caliente que me vine en pocos minutos en tanto mis labios rozaban los suyos en medio de mi gozo, gemidos y pequeños gritos sobre grueso y canoso pedazo de carne, pero no salí de él, me dejé caer a un costado suyo y lo estiré sobre mí abriéndole mis piernas mientras seguía con sus bombeos deliciosos besando mi cuello y mordiendo mis orejas.
    
    El sonido de sus testículos golpeando mi entrada vaginal se hicieron más rápidos, constantes y pude sentir que me llenaba de semen bien en el fondo, volví a gemir como loca moviendo mis caderas en círculo para sacar hasta la última gota de esperma, eran apenas las 23 horas de ese día sábado, se salió y me recosté por su pecho empapada de placer y súper contenta, nos quedamos casi dos horas acostados, volvimos a trenzarnos en besos y bajé hasta su ...