1. Mi amiga Ariana


    Fecha: 04/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Paby77, Fuente: CuentoRelatos

    Esta historia sucedió hace 20 años en pleno 2000, en ese entonces yo tenía 22 años y entré a trabajar en una compañía de pinturas industriales en el área desarrollo de pinturas y barnices para madera ya que era técnico industrial acá en Monterrey.
    
    Me describo un poco, 1.82 metros, 95 kilos un poco gordito, tez blanca, ojos café claros, cabello castaño, ni feo ni guapo y pues no muy dotado, pero no he oído quejas… jajaja, nunca me consideré atractivo o mujeriego, pero he tenido suerte.
    
    A los pocos meses nos hicieron exámenes de rutina, sangre, vista, si teníamos hernias e inyección contra el tétanos, y resultó que me hacía falta usar lentes por miopía y un pequeño astigmatismo. Ahí fue que la conocí, mujer soltera, alta poco más de 1.70 metros, tez perlada, gruesa sin ser gorda, bonita de acara, unos labios hermosos, cabello negro azabache, un busto no muy grande, pero lo que más me llamó la atención fue su trasero, grande y respingón ajustados a unos jeans azules.
    
    Ella se llama Ariana, en ese entonces contaba con 33 años los cuales me contó en pláticas posteriores, ni que decir de su trato amable y formal, ella es ingeniero industrial y se encargaba de todo lo que tenía que ver con los permisos municipales, estatales y federales para que la compañía no tuviera problemas y se pudiera laborar en un ambiente de seguridad.
    
    Sentí que hicimos buena química desde que nos conocimos, ya que siempre que nos veíamos me saludaba un poco más efusiva que a los demás ...
    ... compañeros, desde ahí, empecé a tratar de coincidir con ella en algún lugar de la planta o en el comedor.
    
    Un día después de los exámenes físicos me mandó llamar a su oficina y comentó que era necesario usar lentes para poder laborar bien, y le comento que en aquellos momentos empezábamos a vivir solos mi hermano y yo y apenas nos acabábamos de instalar en un departamento y teníamos lo indispensable para vivir y nos habíamos agotado nuestros ahorros y no contaba con dinero para la compra de los mismos. Ella me comenta que se podía hacer un préstamo por parte de la empresa y me rebajarían de mi nómina. Acepté encantado y en un arrebato valentía y sin medir le propuse que si me acompañaba a verlos ese fin de semana le invitaba a comer, a lo cual me dice que no podría porque iría a ver a sus papás a Tampico, ha de haber visto mi desilusión en mi rostro y me responde “con gusto te acompaño a recogerlos cuando regrese”. Nos dimos nuestros teléfonos, para ponernos de acuerdo para vernos.
    
    Ese sábado fui a escoger y encargar los lentes un poco aburrido por ir solo y que los tendrían para el próximo fin de semana. Regresé al departamento y vi que mi hermano se disponía a salir con sus amigos a divertirse, me invitó a acompañarlos, pero yo no traía ánimos de salir y le dejé irse solo.
    
    En ese entonces andaba de amigo con derechos con una chica, le llamé para ver si nos podíamos ver y pasarla bien los dos. El trato era que mientras no tuviéramos compromisos los dos, nos podíamos ver sin ...
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