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Cuando menos lo esperas
Fecha: 04/03/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... finalmente nos fuimos a otra habitación y dormimos abrazados hasta la mañana siguiente. Nos despertamos mirándonos a los ojos, sin decir nada nos besamos, nos enredamos de nuevo durante casi media hora, no podíamos parar de besarnos, finalmente, me levante me duche y preparé el desayuno, cuando se ducho ella tomamos café, tostadas con aceite, tomate y jamon, uvas, piña y al retirar el servicio la subi a la mesa y tome mi segundo desayuno, comi su coño hasta que se corrió a gritos, ella sentada en la mesa y yo en la silla, me incorporé y la folle de nuevo, movíamos los cuerpos al unísono, aquello parecía no tener fin, nos corrimos juntos, me deje caer en la silla y volvió a arrodillarse para tomar su desayuno, le puso tanta pasión y empeño que volvió a empalmarme y no para de chupar hasta que me corri en su boca mientras me miraba con el rostro mas vicioso que vi en mi vida, el poco semen que me quedaba cayo en su boca, en su barbilla, entre sus tetas y lo recogio con sus dedos que chupo como si fueran manjares. - Si lo llego a saber, te hubiera follado el dia que te vi por primera vez sin salir del bar - Ah si? Bueno, si llego a saber que ibas a ser tan, increíblemente salida, no te hubiera dejado entrar al bar, te hubiera traido a casa y no saldríamos jamás. - Vamos a la cama? A descansar? - Seguro? No tienes que trabajar el lunes? - Queda mucho domingo todavía y me gustaría probar algunas cosas ...
... contigo - Esta bien tu lo has querido La lleve a la cama, le vende los ojos y la ate con los brazos y piernas en cruz, cogi un hielo y una vela de parafina, y fui pasándolos alternativamente por su piel en todos sus recovecos, estuvimos casi una hora con este tratamiento, combinado con una pluma y el filo de un cuchillo por el lomo, sus gemidos no tenían fin, finalmente mientras apretaba sus pezones con dis pinzas meti dos dedos en su sempiterno mojado coño y los doble hacia arriba, hasta alcanzar la zona rugosa interna de su punto G, frote y frote y frote, cada vez más rápido hasta que lanzo tres chorros de flujo que fueron a caer la pie de la cama, tenía los ojos en blanco y no podía gritar más estaba ronca, me masturbe a horcajadas encima de su cara mientras lamia mis huevos, las ingles, el perineo, el agujero del culo, le quite la venda, abrió la boca, saco la lengua - Dámelo, damelo todo lléname Empecé a correrme en su cara, en su boca, frote mi polla en su cara extendiendo mi leche en su rostro mientras trataba de lamer ansiosa con la lengua. Paramos de nuevo, la desaté y nos abrazamos de nuevo, nos dormimos otra vez al despertar ya era la hora de comer, nos arreglamos, nos acicalamos y de la mano salimos del portal en dirección a un asador. Tenía hambre y había que reponer líquidos también. No me hice preguntas, como otras veces, solo me limitaría a disfrutar sin complicaciones, mientras fuera posible.