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Aventuras en playa del Carmen (I): Primeros misterios
Fecha: 08/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: LennyPrat, Fuente: CuentoRelatos
... lentamente para aparecer junto con todos y no parecer que venía de la sala, sino de los baños. —¡Mira no más! ¡Hueles a puta, Erick! —gritaba Lizeth en lo que me aproximaba a la recámara de origen de los gritos, que era la de Lizeth y Erick. —¿De qué hablas? —contestó Erick—. Todo el tiempo estuve en la casa, casi todo el tiempo aquí en la habitación. —¡Te vimos salir de la casa en el video! ¡A mí no me ves la cara de pendeja! —continuaba gritando Lizeth al borde del llanto y de querer responder con cachetadas, mientras los demás la querían calmar. —¡Está bien! Contraté a una sexoservidora —confesó Erick—, me la pasé de lujo, llegué hace unas horas y esperé a que se despejara todo para entrar a nuestra recámara. Tú como yo puedes divertirte como quieras, puedes buscar a alguien en internet y verse en persona, por mí no hay problema porque sé que me quieres y yo a ti te quiero. —Eres un enfermo —dijo Lizeth desbordándose en lágrimas. —¡Ay! ¡Por favor! —exclamó Erick—. Tú te sabroseas a cada tipo guapo y mamado que ves. Te estoy dando libertad, ¿por qué no me la das tú también? —¡Pero lo hiciste a escondidas y luego me mentiste diciendo que estuviste aquí todo el tiempo! —alzaba la voz cada vez más Lizeth ...
... entre lágrimas, hasta que Valentín intervino y puso calma a todo. Finalmente, Lizeth me agradeció que la dejara quedarse conmigo pero que descansaría en su recámara y Erick dijo que dormiría en el sofá. Saliendo todos hacia sus habitaciones, se escuchó el fracaso de discusión discreta entre Raúl y Janeth. —¿Por qué no estabas conmigo en la cama? —preguntó ella entre susurrando. —Estaba en los baños —respondió él. —¿Tanto tiempo? —alzó ligeramente la voz ella. —¡Sh! Ya vamos a dormir —culminó él la discusión. Eso comprobaba mi teoría de que uno de los que formaban ese trío en la sala era Raúl, sin duda alguna. Antes de entrar a mi cuarto, pasé a los baños. En los lavabos me topé con Erick, quien cepillaba sus dientes y lucía algo frustrado. Yo solo le sonreía, pero con tono de burla en mi interior. Sin darme cuenta, me le quedé viendo todo el tiempo que se aseó la boca. —¿Qué tanto me ves? —preguntó. —Lo siento —respondí—. La verdad es que sí te pasaste con Lizeth. —Ni me lo recuerdes. —Pues sí, el mal ya está hecho. Me dirigí hacia la puerta de los baños para ir a mi habitación, pero antes de salir, Erick me tomó del brazo y me hizo una propuesta rara. —¿Puedo dormir contigo? —¿Disculpa?