1. Viajando con mi primo (3): La boda


    Fecha: 08/03/2023, Categorías: Incesto Autor: eliblanco87, Fuente: CuentoRelatos

    ... de paso me quité el dildo. Notaba mi recto totalmente dilatado ahí atrás. Contenta y nerviosa, salí con una sonrisa. Pablo estaba sentado en la cama, y ya se había abierto la bragueta y se la meneaba para que terminara de ponerse totalmente dura. No pude hacer otra cosa más que arrodillarme ante él para comenzar una mamada. Esa polla me tenía sometida. Era ver ese glande humedecido, suave y caliente, y esa tranca venosa y durísima, y me tenía a sus pies. Con ese grado de excitación y deseo yo me dejaría hacer cualquier cosa por poder tenerla en mi boca.
    
    Le dediqué a mi ya marido una deliciosa mamada, larga, suave y salivada, como sé que a él le gusta. Me excitaba mucho hacerlo aún con el vestido, incluso aún llevaba los tacones puestos. Pronto ya no pude aguantar más, me moría de ganas de darle mi sorpresa. Me subí a la cama a cuatro patas, exponiéndome a él. Metió las manos por debajo de mi vestido hasta llegar a mis braguitas que bajó hasta abajo y me quitó. La falda la colocó como pudo alrededor de mi cintura y sobre mi espalda, hasta que los dos agujeros de su prima quedaron a la vista. Por supuesto, se dio cuenta que había algo diferente. Le expliqué lo que había estado haciendo últimamente y que quería que me lo hiciera por primera vez por detrás en nuestra noche de bodas. No se lo pensó dos veces y empezó a lubricar mi esfínter usando mis propios flujos, ya que después de esa larga mamada yo ya estaba chorreando de excitación. Con esa lubricación más la saliva de ...
    ... mi felación, colocó el glande en mi entrada y empezó a presionar.
    
    Lo hacía con cuidado y suavidad, pero sin dejar de empujar, y a pesar de mi preparación, no era fácil. Tras relajarme un poco acabó entrando la punta, y poco a poco y lentamente en cada empujón metía un poco más. Al principio empezó a follarme solo así hasta la mitad, a pesar de no estar entera dentro, era muy placentero para los dos. En mi caso era una mezcla de placer, dolor, y una excitación especial que me producía esa postura de sumisión. Tras follarme así durante unos diez minutos, empezó a meterla aún más. Era intensísimo… no podía creer cómo no había probado eso antes. Su mano se acercó a mi clítoris y empezó a juguetear con dos dedos ahí. Esa estimulación añadida, junto con lo que ya habíamos hecho antes, pronto me llevó al orgasmo. Al correrme, mis espasmos apretaban mi recto y a su vez la polla de Pablo, y creo que eso le llevó por encima del límite, y empezó a correrse dentro de mi culo. Sentía claramente cada uno de los chorros de leche caliente que iban a parar a mi culo, y me volvía loca. Desde luego, el sexo anal iba a ser algo que íbamos a repetir con frecuencia a partir de entonces.
    
    Esperamos a que se le bajara la erección y por fin me la sacó. Sentí un gran vacío, pero estábamos muy satisfechos los dos. Reparé en que la leche de Pablo ya había estado en mis tres agujeros. Descansamos tumbados uno al lado del otro, dándonos caricias y disfrutando de nuestras primeras horas casados. El ...