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Con una vieja amiga
Fecha: 29/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: RC7, Fuente: CuentoRelatos
... que su mano temblaba un poco. La intensidad de los besos aumento y mis manos ya estaban recorriendo ya todo su cuerpo, por encima y por debajo de su ropa. Recliné nuestros asientos hasta que quedaron totalmente atrás con la finalidad de poder manejarme mejor, siguieron los besos muy cachondos, pero ahora mi mano estaba bajando rumbo a su vagina, desabotone el pantalón de mezclilla y baje el zipper para no batallar tanto. Al llegar mi dedos se empaparon, estaba tan mojada que podía sentir su humedad hasta sus panties, note que estaba totalmente depila, mis dedos se deslizaban sobre los labios y el clítoris a placer, de arriba abajo y de una lado a otro. Me deje llevar por sus sonidos, su expresiones, tocaba delicadamente, buscaba que tuviera un orgasmo que llego minutos después. La noche fue muy caliente, los dos nos deseábamos mucho ya, pudimos tocarnos, besarnos y hacernos venir. Para la siguiente cita ya quería ir a un hotel con ella, pero los horarios no se prestaban para lograrlo, mientras nuestros tiempos se acoplaban nos volvimos a ver, pensé que sería otra noche de cachondez en el carro, pero habría nuevas sorpresa. Volvimos al sitio de antes, los dos en el caro comiéndonos a besos, música suave y yo cantándole tan cerca de sus labios y sumándole el sonido fuerte de la lluvia y ...
... los vidrios empañados del carro. Dentro de la conversación que teníamos le mencione que no la había visto con vestido o falda, y la sorpresa fue que traía uno en su bolsa, me dijo si gustas me lo puedo poner, “diablos” estaba haciendo justo lo que quería y no se lo había pedido. Cuando comenzó a ponerse el vestido, se quitó una de las blusas que traía, el pantalón y se puso el vestido, al final menciono “esto me estorba” y se quitó la tanga negra. Por suerte siempre cargo un paquete de condones (ese paquete circular metálico de playboy), la jale hacia mí y comenzó la verdadera acción, se subió en mi, ya con mi pene dentro comenzó a subir y bajar mientras mi manos acariciaban y apretaban sus nalgas, las jalaba con el afán de meterlo todo pero no era posible, ella hacia un movimiento delicioso, sentía que me jalaba el pene cada que ella se salía, era delicioso. Después de estas varios minutos así, comenzó a aumentar la velocidad, más y más rápido, y de momento se detuvo y se dejó caer sobre mí, aproveche para hacerlo suave mientras nuestra respiración agitada se controlaba, después yo comencé a dar con más fuerza provocando que mi glande se hinchara cada vez que la penetraba hasta que me vine, sentía como salía y salía… No era exactamente lo que quería, pero fue riquísima la experiencia.