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Ssshhh
Fecha: 30/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... hundiéndose muy profundamente en mí y arrancándome un pequeño grito mientras mis brazos y mis piernas le rodeaban. Por fin lo tenía dentro de mí, por fin el deseo hecho realidad, quiso enfriarme con hielo, pero me encendió bastante más y ahora solo podía ayudarme acabando lo que había empezado, sacar y meter su polla de mi coño era la mejor medicina que en estos momentos me podían recetar y doy fe que el tratamiento lo estaba cumpliendo a rajatabla, solo hacía falta escuchar mis gritos de placer cuando su pene entraba y salía de mi vagina, navegando en un mar embravecido, con pequeños terremotos en mi interior cuando le presionaba con mis músculos su pene, rozando una y otra vez con fuerza nuestros sexos causándonos gran placer a los dos. Estaba tan caliente, tan excitada que su polla se metía con tanta facilidad dentro de mí que hacía que al notarla entrar hasta el fondo le arañara con las uñas toda la espalda, le estaba marcando como a una res para que todas supieran que era mío y de nadie más, sus labios junto a los míos, pero no me besaba, él seguía haciendo esfuerzos, sudando cada vez más, metiéndomela y gimiendo del placer que le causaba al metérmela con tanta lubricación y con tanto roce en mi vagina al apretarle el pene con mis músculos. De repente me la sacó y cogiéndome casi en vilo me puso en la tumbona a cuatro patas, quería follarme como a una perrita y una vez en posición, con su mano guiando su pene hasta la entrada a la vagina la metió una vez ...
... más, primero medio tumbado en mi espalda con sus manos apretando mis pechos a la vez que me los juntaba, varios empujones y sus manos pasaron a ser parte de mis caderas moviéndome hacia adelante y hacia detrás hundiendo su pene dentro, muy dentro de mí, cada vez con más fuerza y con más velocidad, haciendo que mis pechos se golpearan el uno contra el otro o contra mi cuerpo cada vez que me la metía. Terminé por apoyar mis codos y mi cabeza sobre la tumbona haciéndome gemir y gritar de una forma ya escandalosa, sin pensar ni importarme que alguien me pudiese oír, mi vientre se hinchaba de ardor cuando la metía y mis piernas temblaban cuando la sacaba inundando mi vagina de mis flujos y recibiendo con agrado un enorme gemido cuando note como se corría en mi interior, golpeando bruscamente con dos tremendos chorros de su semen caliente mi vagina. No tardó en marcharse tal y como había llegado, no llegué a verle, pero sabía que era él, creía firmemente que era Jaime con quien había disfrutado tanto follando, quien sino más que él, esa tarde ya llegaba mi madre con mi hermanita, y por la noche al acostarme mi padre vino como cada noche a darme las buenas noches. -Buenas noche mi princesa, ssshhh, que descanses bien esta noche. -Buenas noches pa… ¡¡¡papá!!! -Le miraba extrañada, aquel sonido y no solo eso, cuando se dio la vuelta su espalda, su espalda estaba llena de arañazos, arañazos que muy posiblemente se los hiciera yo. -Ssshhh, ahora duerme mi princesa ssshhh.