1. Por favor, padrino, por favor, haz que me corra


    Fecha: 09/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Inocencio estaba en la sala de estar comedor de su casa, que era bien sencilla, tenía un sofá bajo la ventana que daba a una galería, una mesa con diez sillas, un tresillo y enfrente de él otro sofá bajo la ventana que daba al patio, luego el mueble que tenía dos cristaleras en las que se veían platos, juegos de café, etc., en el hueco del medio estaba la tele de plasma con el reproductor de cds, amén de otras cosas y enfrente del mueble una mesa camilla en la que estaba su pc Acer donde miraba un video porno mientras acariciaba la polla. Sonó el timbre de la puerta, guardó la polla y fue a abrir. Los brazos de su ahijada Sara rodearon su espalda y le dio un tremendo abrazo. Olió su encantador perfume. Sintió sus gordas tetas espachurrarse contra el pecho. Ella sintió su polla latiendo, y le dijo:
    
    -Ha reconocido el olor de mi almeja.
    
    -¿Sigue estando igual de rica?
    
    -Supongo que sí.
    
    Inocencio antes de casarse su ahijada había hecho cochinadas con ella. La joven tenía ahora veintiséis años. Habían pasado siete años desde que contrajera matrimonio y se fuera a vivir a Madrid con su marido, ya que allí pagaban muy bien a los albañiles de primera. Haciéndole un gesto con la mano para que entrase en casa y después de cerrar la puerta, le preguntó:
    
    -¿Vienes sola?
    
    Caminando por el pasillo, le respondió:
    
    -Sí, y con idea de pasar un tiempo en casa de mis padres. ¿Sabes dónde van?
    
    -Tu padre, tu madre y mi mujer van en una excursión a Lourdes.
    
    -¿Van en ...
    ... Portugal?
    
    -Van, y vuelven mañana. ¿No traes maleta?
    
    -Está en el maletero de mi coche, pero supongo que esta noche no voy a necesitar ropa.
    
    -Supones bien.
    
    Sentándose en un sofá, sonriendo y cruzando las piernas al estilo Kim Bassinger en Instinto Básico, le dijo:
    
    -Te eché de menos.
    
    -¡Anda que yo a ti!
    
    Sara era alta, morena, de ojos negros, y con un cuerpazo. Ese día llevaba puesto un traje gris, compuesto por una chaqueta, una blusa blanca y una falda cortita que mostraba sus largas y torneadas piernas y calzaba unos zapatos a juego con el traje. Descalzándose, le dijo:
    
    -¿Qué tal las cosas por aquí, padrino?
    
    -Por aquí bien. ¿Cómo te va con tu marido?
    
    -No me va.
    
    -¿Qué pasó?
    
    -Es una historia muy larga.
    
    -Lo que me sobra es tiempo, cuenta.
    
    -¿No me vas a juzgar?
    
    -¿Quién soy yo para juzgarte? Cuenta que pasó.
    
    Sara se puso cómoda y le dijo:
    
    -Luis me pilló en nuestra cama con una chica de color.
    
    -¿Es racista?
    
    Su rostro se puso serio.
    
    -Con esas cosas pocas bromas.
    
    -Era para quitarle hierro a la cosa, mujer. ¿Qué hizo al pillaros?
    
    -Se enfadó y me llamó de todo menos bonita.
    
    -Cuenta cómo conociste a la chica.
    
    -¿Por qué quieres saberlo?
    
    -Es que eso de que se enfadó en vez de hacer un trío, cómo que no me cuadra. Cuenta.
    
    -Te cuento. Un día que estaba con Luis en un pub, vi en la barra a una joven de color muy bella, con un cuerpo de escándalo que no me quitaba los ojos de encima. Me miraba para las tetas, para las ...
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