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La madura vendedora de dulces
Fecha: 10/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Cuando rondaba por los dieciocho años, todo el día estaba en ebullición, muy caliente. Me masturbaba dos o tres veces por día, siempre y cuando no me desviara en otros temas, sino eran más. En fin, era muy caliente, mis hormonas estaban siempre en revolución. Tenía algunos descargos con chicas de mi edad, rápidas y tan calientes como yo, pero siempre andaba alzado, como decían mis compañeras de clases. Recuerdo cuando aquella mañana mi madre me dice muy sonriente y despreocupada que la vecina, la señora Lulú, una vendedora de dulce que vivía a lado necesitaba ayuda y ella me había ofrecido a ayudarle a la señora Lulú. Lulú era una mujer mayor, pero recostado en mi cama la visualicé con sus grandes pechos bamboleándose, pechos turgentes muy lindos. Enseguida me endurecí ferozmente, mi verga se puso de pie y luego vi su culo parado, la vi tantas veces en casa cuando venía a charlar con mi madre. Saqué mi pija endurecida, toqué mis huevos, los acaricié y puse los ojos en blanco, suavemente empecé a masajear, haciéndome una buena paja. De repente mi madre me grita de la puerta no sé qué cosa haciendo que no pudiera continuar con aquella emocionante y necesaria masturbación, ¡quedé muy duro y re caliente! La mañana paso muy veloz, cuando me quise acordar era la hora de ir a lo de mi vecina Lulú. Un rato después estaba tocando la puerta, ¡ella abrió la puerta en bata! El cabello roto mojado, su olor penetrante era limpio y excitante, se me nubló la ...
... razón, enseguida mi sangre joven empezó a hervir. L: ¡Hola Lulú! Lulú: Hola Luisito, pasa querido, ¡pasa! L: ¡Mi madre dijo que me necesitabas!! Lulú: ¿Sí, algo así, ponte cómodo, siéntate!! La imagine desnuda, su mirada estaba rara, un poco roja. L: ¿Te sucede algo? Lulú: ¡Oh no querido, nada, nada, cosas de la vida! Su vista se nubló y agachó la cabeza, me acerqué a ella y le rocé el cabello húmedo y erótico, ¡mi verga reacciono al sentir el aura deslumbrante de la mujer vendedora de dulces! Lulú: ¡No es nada cariño! L: ¡Cuéntame! ¿Qué sucede? Lulú: ¡Cosas de grandes! ¡Tú eres tan joven! L: ¡Y eso que! ¿Puedo ayudarte? Acaricié su rostro y olí su sexo muy próximo, ¡era como que ella emanaba un perfume poderoso que me atraía! Mi verga estaba dura como una roca. Imaginaba desnudándola y mamar sus enormes tetas, ¡la señora vendedora de dulces era un manjar! Lulú: ¡No entenderías! L: ¡Espero que no sufras por un hombre! Lulú ¡Algo así L: ¡Como alguien puede hacerte sufrir? Lulú: ¡Cómo? L: ¡Eres tan hermosa Lulú, una mujer increíble!! Lulú: ¡Oh, no digas eso cariño L: ¡Me gustas tanto, yo no te haría sufrir!! Por alguna razón me sentía con confianza, algo me decía que tenía que seguir como iba, le dije tocando su hombro. Ella agacho la cabeza de forma tímida, la tomé muy seguro y busqué sus labios, besándola, de forma suave. Lulú: ¡No está bien Luis! L: ¿Qué es lo que no está bien? Lulú: ¡Eres tan ...