1. El primo Dani


    Fecha: 12/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos

    Justo a las 12 del mediodía, Ana llega a casa de sus padres (donde vive desde que lo dejó con su novio Carlos) desde el gimnasio. Desde las 10:30 ha estado dando su clase diaria de spinning. Hoy el monitor les ha dado bastante caña. El tipo está bastante bien. Tiene un cuerpo muy trabajado y el verlo vestido con un culotte ajustado que le marcaba un buen paquete y le hacía un culo de escándalo, hace que Ana se excite. Si a eso le une esa cara de malo, con pelo muy corto, barba de tres días y ese tatuaje tribal sobre su hombro, la libido de la mujer se dispara en cada clase. Esto hace que la chica se esfuerce en los ejercicios, como si pudiera así complacer al monitor.
    
    Ya en su casa, totalmente sudada y mojada en su entrepierna pensaba en meterse en la ducha y masturbarse con el chorro de agua. Entró en casa y la sin nadie. No era extraño que sus padres no estuvieran a esa hora. Corrió por las escaleras hacia la segunda planta.
    
    Camino de su habitación se iba quitando la camiseta quedándose solamente con un sujetado deportivo negro en su parte de arriba. Justo antes de entrar en la habitación, y sin saber de donde una sombra se abalanzó sobre ella. Una mano le tapaba la boca:
    
    -No grites y no te pasará nada. Me entiendes.
    
    Ana pataleaba intentando zafarse de aquel tipo mucho más fuerte que ella. El hombre la tiró sobre su cama boca abajo y colocándose sobre ella, inmovilizándola, llevó sus brazos hacia atrás para maniatarla. Con un su propia camiseta la ...
    ... amordazó:
    
    -Vamos a ver, niñata, te estoy diciendo que si no haces ninguna tontería no te va a pasar nada.
    
    Ana se encontraba asustada. Aquel tío, vestido de negro y con un pasamontañas la había asaltado en su propia casa y ahora a saber cuales eran sus intenciones. La dejó tirada sobre su cama durante unos 10 minutos mientras el tío se movía libremente por la casa. Sin duda estaba robando.
    
    Por fin el tipo apareció por la habitación:
    
    -Bien niñata, ahora solo me queda despedirme de ti.
    
    Le quitó la mordaza de la boca:
    
    -¿Dani? –Preguntó la chica creyendo reconocer al tipo por su voz.
    
    -Muy bien, primita, has acertado.
    
    -¿Pero qué coño haces aquí? ¿No estabas en la cárcel?
    
    -Tú lo has dicho, primita. Estaba… Ya han pasado los 24 meses que me comí yo solito por tu culpa.
    
    -¿Yo…? ¿Pero qué hice yo…?
    
    -Venga, déjate de gilipolleces. Sé perfectamente que tú testificaste contra mí. Me reconociste como el que robó aquel coche que se utilizó para robar la sucursal del Santander.
    
    -¿Yo? Nunca testifiqué.
    
    El tipo abofeteó a la chica:
    
    -No me mientas joder. O te crees que soy gilipollas.
    
    Ana gritó de dolor.
    
    -Mira niñata, no te puedes imaginar lo que he pasado en el trullo por tu culpa. Y ahora me lo voy a cobrar. Me lo debes. ¿Y quién sabe…? A lo mejor hasta lo disfrutas.
    
    Dicho esto, y teniendo a su prima maniatada sobre la cama recorrió su cara, primero, y el resto de su cuerpo después con la parte externa de su mano. Ana, gimoteaba mirando fijamente los ojos ...
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