1. Con mi amigo Samuel


    Fecha: 19/04/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Estaba medio obnubilado por cómo discurrían las cosas de bien y con buena marcha; todo tan bien organizado y de pronto veo un chico que sale de su fila y se dispone a cumplir el protocolo. Veo al chico joven, tan joven que parece un adolescente pero no nos engañemos que no lo es tanto, quizá por su aspecto lo parezca pero por su edad ya no lo es.
    
    Veo al chico joven que va con una camiseta blanca, aunque ya está algo sucia de sudores y porque ya lleva días sin lavar, dado que esta camiseta blanca y sucia, sudada y muy querida tiene un objetivo y el chico joven que veo, no tan adolescente como parece, quiere usarla para que lo cumpla. Me encanta esa camiseta.
    
    Veo al chico joven con una camiseta blanca y sucia que está cumpliendo un misterioso objetivo y por debajo de ella asoma un precioso culo, rosado, del mismo color que el resto del cuerpo. Culo redondo con dos nalgas que se venden solas. Son dos nalgas lampiñas aún con solo unos vellos casi transparentes y brillantes a la luz del sol, solo visibles de cerca, que de lejos dejan ver la belleza de la redondez de aquellas nalgas. Tan redondas son las susodichas que da más gusto verlas que tomarse un refresco en día muy caluroso y con mucha sed. ¡Quién pudiera poseer ese culo aunque fuera por breves minutos!
    
    Veo al joven con sus nalgas redondas preciosas y, a simple vista, robustas pero que cuando me he dado el placer de tocarlas eran blandas como las ubres de una mujer. Qué gusto da pasar las manos por ellas, ...
    ... acariciarlas y que su dueño no te diga nada, que no sé si es porque le gusta que se las toque o que está tan entretenido con su amoroso quehacer que ni se entera. ¡Qué joven veo más hermoso y solo lo veo aún por detrás! Está en lo suyo, pero cuando esté en lo mío veremos qué pasa y veremos cómo es.
    
    Veo a ese muchacho de piernas largas, fuertes, con gráciles movimientos cruzándolas y marcando unas curvas, como arcos invertidos, por debajo de sus nalgas, donde estas acaban y sus muslos comienzan, ¡Qué curvas! ¡Cuán iguales son ambas y con qué rítmico compás se sucede una a la otra, según el movimiento de las piernas que sostienen esas hermosas nalgas que hacen las veces de capiteles de sus piernas cual columnas sosteniendo el largo torso con espalda estrecha como pirámide invertida. Cuando la brisa sopla se nota el sobrante de la blanca y sucia camiseta, haciendo ver la estrechez de cintura.
    
    Veo que ese chico pasa lentamente de uno a uno los hombres que le rodean, que sienten sed de él al extremo de desear licuarlo para absorberlo. Besa, se entretiene con el beso y los demás del cerco miran ese culo que invita a desearlo. Besa una y otra vez y gusta del beso y pasa al siguiente cuando el siguiente ronronea encendido de deseo. Los que están al final de ese círculo desesperan y amarran sus pollas con sus manos, unos sujetando el justo devenir de los tiempos, otros para precipitar el momento de placer y luego volver a esperar, porque el beso de ese chico que pasa de boca en boca, sin ...
«1234...»