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Casada con el coño caliente en busca de vergas
Fecha: 27/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Eran las nueve y algo de la noche cuando entró en un bar gallego una mujer de unos cuarenta años, morena, con su cabello castaño mojado, era de estatura mediana, de ojos azules, y maciza. Le pidió al camarero y dueño del bar cambio de diez euros para la máquina expendedora de tabaco y preguntó por los aseos. Su acento era madrileño. Su piel era muy clara. En el bar solo había un cliente, Juan, que era un joven veinteañero, la miró de abajo a arriba con descaro. Vio sus zapatos negros, sus moldeadas piernas embutidas en unos pantalones grises de pitillo. Sus gordas y redondas tetas marcarse en una blusa blanca, vio su chaqueta gris... Al llegar a sus ojos negros cruzaron miradas. -¿Ya encontraste lo que buscabas, chaval? -preguntó la mujer. -Todo, encontré todo lo que buscaba menos tu nombre. -¿Para qué quieres saberlo? -Para invitarte. -Abril, ese es mi nombre. -¿Quieres tomar algo, Abril? Aceptó la invitación sin titubear. -Sí, tomaré algo caliente. Mateo, el dueño y camarero del bar, un cincuentón de complexión fuerte, le dio el cambio de diez euros. Abril se fue a por tabaco y a hacer lo que fuera a hacer al servicio. Le miraron para el culo, un culo gordo, redondo y respingón. -Es mucha mujer para ti, Juan -le dijo Mateo. A Juan, que estaba medio pedo, el vino lo hacía sentir un siete machos. -Ni siete cómo ella serían mucho para mí. Mateo casi rompe a reír. -No bebas más que ya desvarías. -Si dejo de beber perderías de ...
... ganar. -Eso es cierto. ¿Te pongo otro rioja? -Pon -le dijo acabando el vino. Al volver la mujer tomó un sorbo del café que le había hecho Mateo y le preguntó: -¿Qué clase de café es este? -Es un café Irlandés. Tomó otro sorbo. -¿Y qué lleva? -Whisky irlandés, azúcar de caña, café expreso y nata montada. -Está rico. -Y calienta el cuerpo. -No para de llover -le dijo a Juan después de acabar el café. -Esto es Galicia, en invierno cuando no llueve hace frío y cuando no llueve ni hace frío el viento hace de las suyas. -Lo sé, ya llevo en Galicia algo más de diez años. -¿Te apetece otro café? -Si invitas... Mateo le dio una toalla que tenía debajo de la barra. -Toma. Está limpia. Sécate la cabeza. -A eso fui al servicio, pero no había -le dijo cogiendo la toalla. Abril se secó la cara y su cabello rizado cómo si lo estuviera alborotando. Cuando le devolvió la toalla a Mateo estaba cómo si se hubiese peinado. -Con este tiempo lo mejor es estar en cama calentitos -le dijo a Juan después de secar la cara y el cabello. Juan pensó que se le estaba ofreciendo y ya se lanzó. -Contigo en una cama el frío no debe existir. -Dos cuerpos en una cama, sean de quien sean, se dan calor. Fuera estaban cayendo chuzos de punta. La espera a que amainase la acompañó Abril con tres cafés irlandeses, un whisky doble y una larga conversación que derivó en lo que tenía que derivar. -¿Te gustaría pasarlo bien? -le preguntó Juan. Abril ...