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Lo que pasa en Seúl, se queda en Seúl
Fecha: 28/04/2023, Categorías: Incesto Autor: MrTaboo, Fuente: CuentoRelatos
... nuestros ojos. Y luego, nos acostamos en la cama, su mano ya en mi polla, su boca se zambulló hacia ella, mis manos agarraron sus caderas mientras hundía mi cabeza entre sus muslos. Me envolvió vorazmente, llevándome profundo, justo cuando yo estaba besando su coño tan apasionadamente como la había estado besando unos segundos antes, mi lengua se movía entre sus labios. Caímos hasta que ella estuvo encima de mí, su cuerpo completamente presionado contra el mío, el peso de sus increíbles pechos en mi estómago, mis manos en su trasero, extendiéndola para que mi lengua pudiera explorarla más profundamente. La habitación se llenó de ruidos húmedos y gemidos de placer. Moví mi boca hacia su clítoris, provocándolo con la punta de mi lengua y deslizando un dedo en ella, sintiéndola abrirse como una flor. Pronto tuve dos dedos en el fondo, y pude sentirla apretando a mi alrededor. De repente dejó de chupar mi polla, dejando escapar un muy animal “oh nena”, su cuerpo temblaba cuando fue superada por un primer clímax, la suave calidez de su mejilla contra mi eje. Deslicé mis dedos y volví a besar su coño, y fue mi turno de gemir mientras ella me envolvía dentro de su boca. “Oh mamá,” jadeé, sus manos en mi trasero empujándome más profundamente en su garganta. Estaba tratando de resistir tanto como pude –años de costumbre con mis ex novias advirtiéndome que no me corriera– y terminé protestando: “Oooh, eso es demasiado, por favor, no podré…” provocándolo con la punta de mi lengua, ...
... y deslizando un dedo en ella, sintiéndola abrirse como una flor. Mamá dejó de chupar y se liberó de nuestros cuerpos enredados. Se puso de pie al lado de la cama y me indicó que me acercara. Luego, mirándome directamente a los ojos, dijo: —Cariño, no quiero que te detengas. Quiero que te corras en mi boca. Quiero probarte y tragarte. Quiero que me alimentes. ¿Entendido? Tratando de recuperar el aliento, asentí y tartamudeé. —Entiendo. —Dilo. —¿Qué? —¿Dónde quieres correrte? —Yo… yo quiero correrme en tu boca, mamá. —Si bebé. —Quiero alimentarte, mamá. Se sentó en el borde de la cama y avanzó los hombros, las manos bajo sus magníficos pechos. —Aliméntame, bebé. Di un paso adelante, y mientras deslizaba mi polla en su lengua esperando, ella gimió, sus ojos clavados en los míos. Su boca se cerró con fuerza a mi alrededor, y puso sus manos en mi trasero, guiándome hacia adentro. Comencé a mover mis caderas, sus gemidos me animaban, sus ojos llenos de lujuria. Sentí el semen subiendo por mis bolas —Mamá, me voy a correr —dije, y ella asintió.— Me voy a correr en tu boca —repetí, y ella gimió de nuevo, sus manos empujándome hacia afuera y tirando de mí hacia adentro. Sabía que ella lo quería, y yo lo quería, y no había forma de que me resistiera más. —¡Mamá, me estoy corriendo! —Gruñí y mi polla explotó en su lengua. Una y otra vez, cada vez que me tiraba profundamente, mis gritos ahogados de placer se hicieron eco de sus gemidos mientras disparaba mi ...