1. La tortuosa espera


    Fecha: 07/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Tuca, Fuente: CuentoRelatos

    ... extasiaba, cerraba los ojos y me enfocaba en tatuar en mis palmas su textura gruesa y venosa, su temperatura, lo pegajoso de su líquido, de verdad era fantástico, estaba atontada.
    
    Mientras me deleitaba manoseándolo, me miraba y con sus dedos húmedos recorría mi boca abriéndola y metiéndolos y yo los succionaba y apretaba con mi lengua. Por el borde del labio caía algo de saliva y él lamía con su lengua lo que chorreaba.
    
    Esa fiera interna que por tantos años estuvo escondiéndose entre las tinieblas, saliendo en la penumbra cuan ladrón en la noche para que nadie la descubriera, en esos momentos solo quería revelarse y dar rienda suelta a toda su perversión y pasiones más oscuras, sin embargo, me dejé experimentar cierto grado de lo que hasta hacía unos días solo estaba a disposición de las más “sueltas, desinhibidas y vulgares” mujeres. No permití que me penetrara porque, si bien es cierto, era bastante ignorante ante temas de sexualidad, mi instinto me alertaba que debía ser cauta y así fue, tampoco hicimos sexo oral porque me avergoncé y también lo respetó.
    
    Así pasaron los días, con todas estas escenas pasando una y otra vez en mi cabeza, no pensaba en nada más, me hablaban y no escuchaba, no me daba hambre, es más, sentía un fuerte dolor de estómago y cabeza, tenía escalofríos, llegaron y llegué a pensar que me estaba agripando, lo que hizo que el jueves me quedara en casa. Por las noches me masturbaba frenéticamente, ahora jugando además con mis dedos, ...
    ... metiéndolos en ese canal de placer. Pude percibir su textura rugosa y suave, también como de cierta parte cuando llegaba al clímax brotaba un chorro de un exquisito líquido que empapaba parte de mis sábanas y que llevaba parte de él a mi boca con mis dedos tratando de emular el movimiento que Alonso hacía con los suyos.
    
    Mi mamá de una manera curiosa se preguntaba cómo me había resfriado tanto en verano y me miraba con cara rara, además se fijó en unas marcas que me quedaron en el borde de la boca producto de la fricción entre la boca de Alonso y la mía. Mi excusa fue que era producto de mi baja de defensas y que quizás era un herpes, igual no quedaba muy convencida. Luego, a ratos, aparecía y me preguntaba que habíamos hecho con la visita, si nos habíamos bañado en la piscina o algo así. Negué todo y para que me dejara en paz le dije que nos habíamos puesto al día con nuestras vidas y que yo lo consolé luego de estar tan dolido aun por el término de su relación, inclusive le dije que aún estaba muy enamorado de ella. Con eso quedó conforme.
    
    Pero la verdad que mi enfermedad tenía un solo nombre, quería SEXO, porque solo pensaba en eso y me puse compulsiva con mis rutinas de autocomplacencia.
    
    El jueves en la noche, casi quedándome dormida, entra mi mamá y me dice muy feliz que Alonso había llamado y que estaba preocupado por mi y que el viernes en la noche llegaría, eso me sanó inmediatamente, hasta que mi madre dice – Si mañana amaneces así de enferma me quedaré este fin de ...