1. Sexting con sorpresa


    Fecha: 08/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Pasaba de la una de la madrugada y estaba leyendo El Código Da Vinci en la cama de mi habitación. Sonó la musiquilla del Whatsapp, lo cogí y oí su voz. No sé por qué será pero el timbre de su voz me excita una cosa mala. Me preguntó:
    
    -¿Estabas durmiendo?
    
    Imaginé que quería jugar, le respondí:
    
    -No, estaba leyendo.
    
    -¿Está tu mujer contigo?
    
    -No, está durmiendo en el piso de abajo. ¿Y tú marido?
    
    -También está abajo. Pon la cámara.
    
    La puse y vi su cara, sin pintura de ninguna clase, con su cabello corto por un lado y largo por el otro, con aquella nariz perfecta, con sus luceros que iluminaban con su brillo, con sus labios gruesos, sensuales... Se debía estar tocando porque se mordió el labio inferior. Eché la mano a la polla y le dije:
    
    -Estás más bella que nunca.
    
    -Adulador. ¿Quieres verme desnuda?
    
    -Es lo que más deseo en este mundo.
    
    Me dejó ver su cuerpo moreno. Estaba en su cama echada sobre una sábana color vino tinto. No tenía un cuerpo cualquiera. Sus tetas eran grandes, sus areolas oscuras y sus pezones gordos. Su vientre estaba lejos de ser plano, sus caderas eran anchas, sus piernas eran fuertes y bien hechas, su coño lo tenía rasurado, y su culo, que en ese momento no se veía, era una gozada de culo. Después de ver su cuerpazo entero, me mostró solo su cara y sus tetas. Le pregunté:
    
    -¿Quieres que te quiera?
    
    -Si, quiero que me quieras.
    
    -¿Cómo?
    
    Vi cómo sus manos se posaban sobre las tetas, cómo las magreaba, cómo llevaba la ...
    ... teta derecha a la boca y cómo lamía el pezón. Con su sensual voz, me preguntó:
    
    -¿Te gustaría ser tú el que me comiese las tetas?
    
    -¡Me encantaría!
    
    Me puse perro, pues no es lo mismo fantasear con un pibonazo después de ver su cuerpo desnudo en una foto que verla desnuda mientras se toca y te habla. Mi polla soltaba aguadilla cómo si fuese una pequeña fuente.
    
    -Dime cómo me las comerías.
    
    La cámara enfocó las tetas y después solo su cara. Le hablé pausadamente.
    
    -Te las cogería, las juntaría y lamería los pezones y chuparía tus areolas, luego te mordería las tetas suavemente, por los lados, luego te pasaría la polla mojada por los pezones y las areolas, te volvería a juntar las tetas y te las follaría. Después te las volvería a comer bien comidas antes de bajar a tu coño.
    
    Vi cómo pasaba la lengua por los labios y cómo mordía el labio inferior... Era como si le estuviera haciendo lo que le iba diciendo. La cámara me mostró su rostro y sus tetas con los pezones tiesos cómo pitones. Mi polla ya soltaba aguadilla que mojaba la palma y los dedos de mi mano. El líquido hacía de lubricante. Al bajar y subir mi mano por ella imaginaba que era su coño mojado. Me dijo:
    
    -¿Quieres ver mi coño?
    
    -Quiero.
    
    Me enseñó el coño. Lo estaba abriendo con dos dedos. El glande de su clítoris, gordo cómo un guisante, lo tenía fuera del capuchón, se metió el dedo corazón dentro de la vagina y después acarició el glande y comenzó a gemir, luego metió el mismo dedo en la vagina, lo ...
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