1. El Albañil parte 1


    Fecha: 14/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... mí era muy alejado. Al compararlo con mi marido, el mediría más o menos, 1.85 m, del tipo de Benito Juárez, el físico era lo de menos, ya que desde chica, disfrutaba mucho la verga, más aún por comentarios de algunos conocidos, el físico, era lo último, lo más deseable e importante era la verga, y sí, al tenerla en mi mano, o en mi boca, (ya les platicaré las experiencias), las disfrutaba tanto, que me importaba poco si, yo con 10 años, y él con 40, o yo, con mi cuerpo bien formado, y él panzón, dejaba de sentir un inmenso placer cuando me metían la verga. Claro, si el fulano es guapo, pues mi placer es mayor, pero a veces esos me dan menos que los otros.
    
    Entran a la casa, yo, apenas me he puesto mi ropa. Pero a tiempo, ya que aun pueden platicar otras cosas.
    
    Por favor hombres, díganme, que han sentido, les recuerdo que mi objetivo, de redactarles mis vivencias, no es nada más el que yo viví, sino también ayudarles con sus parejas a mejorar su relación.
    
    Así aprovecho mandarle saludos a Gabriel, que me platicó su vivir y ayudé a mejorar.
    
    Bien
    
    Escucho que entra mi marido a la sala y le dice a Ruperto, el albañil, toma asiento, dame los precios de lo que cobras.
    
    Sí, claro, aplanado, 45.00 el m, cadena, 50, etc. prosiguió.
    
    Cuando mi marido terminó, escuché que dijo.
    
    Bien Ruperto, Ya viste lo que hay que hacer, por eso tengo que anotar lo que podrás cobrar por tramo o metro…
    
    Después de unos 5 ...
    ... minutos, escuché que dijo. Perfecto, así queda la cantidad.
    
    Mira Ruperto.
    
    El que te haya pedido lo que cobras es por una razón muy importante.
    
    Es que… mira… Es difícil decírtelo, pero espero me comprendas.
    
    Si, dime, trataré de comprenderte mientras estés echo bolas como ahorita. Jajajaj
    
    Bueno, dijo mi marido.
    
    Este… Lucerito, ven.
    
    Si amor, ahí voy
    
    Mira. El es Ruperto, quien será el que haga los arreglos.
    
    Bueno, dije, si acepta.
    
    Sí claro, dije con una sonrisa de pendejo, o al menos eso sentía.
    
    Me acerqué a Ruperto, él se paró, caray, el de 1.90, yo de 1.49, me imaginé de inmediato la verga de él. Mi corazón empezó a latir mas rápido y mi vagina sintió un cosquillo muy grande.
    
    Hola, dije. Y estirando el brazo, tomé su mano y lo saludé. Mi saludo fue más tardío que lo normal, mi corazón latió rápido y mi vagina se encogió.
    
    Este…este…
    
    Bueno Rupert, como puedes ver, mi mujer tiene una forma muy peculiar de vestir, y de ser.
    
    Por eso, te quiero comentar que de aceptar el trabajo, tu ingreso será, un 20 % que yo te pagaré semanalmente proporción y el resto, será como sea necesario.
    
    Me acerqué a mi marido. Vestía una falda blanca que me cubría hasta unos 10 cm debajo de mi pubis. Mi blusa blanca, sin bracier ni nada abajo, mis pechos de un tamaño de un limón esperaban que los chuparan con ganas. Estaba muy caliente.
    
    Bueno. Tuve que esperar.
    
    Cunado entré a a sala, mi marido… 
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