1. Mi sobrino Marco


    Fecha: 17/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... intensidad.
    
    Le pedía más, le gritaba y pedía que me follara así, la sensación de aquellos golpes contra mi vagina con su polla introduciéndose de esa manera me estaban volviendo loca, gemía cuando me la sacaba y gritaba cada vez que la metía, el sonido otra vez del teléfono, de las embestidas con su carne golpear la mía, el sonido de su polla entrar en mi vagina totalmente encharcada de flujo con su pene negro saliendo de mí con restos de mi flujo adherido como una crema que le blanqueaba parte de su polla era una sensación que me estaba llevando al éxtasis del placer, perdía toda voluntad con mi cuerpo, un orgasmo tras otro, totalmente agotada de placer miraba a mi sobrino y sabía que estaba cerca de correrse, tan cerca que cerró los ojos metiéndomela tan dentro de mí que la dejo allí haciendo fuerza contra mi vagina y empezó a gritar a gemir en alto, en esos momentos sabía que se había corrido dentro de mí sin protección alguna, notaba su semen golpearme por dentro, ninguno de los dos lo tenía previsto y por otro lado no debería de pasar nada al tomar yo otras medidas anticonceptivas.
    
    A partir de ese día era habitual oírnos gritar todas las noches, vernos bañarnos dentro de la piscina mientras follábamos y nos besábamos, me había hecho una adicta al sexo con mi sobrino y si un día no me la metía sentía ...
    ... que me fallaba algo, era habitual vernos en la cama, el sentado y apoyado sobre el cabecero con sus piernas extendidas y yo sentada a horcajadas encima de él con mis rodillas flexionadas y mi cuerpo arqueado hacia atrás con mi espalda reposando sobre sus piernas, mis manos le agarraban de los talones y su polla bien metida en mi vagina, con pequeños movimientos, con mi vagina presionando su pene. Marco metía y sacaba despacio su polla de mi coño, minutos en esa posición entrando y saliendo, haciéndome gemir, sentirme amada, con sus labios besar mis pechos a la vez que con sus manos me cogía de las caderas moviéndome adelante y atrás.
    
    Todo un verano, todas unas vacaciones en las que cuando venían sus padres a vernos a pasar el día estábamos los dos deseando que se marcharan, todo un verano hasta que se marchó a la ciudad para empezar la universidad, a partir de ese día ya a mediados de septiembre yo me quedaba sola, mirando por la ventana esperando verle entrar de un momento a otro, paso septiembre y casi octubre y lo que me preocupaba ahora era otra cosa, algo había fallado y por eso me encontraba angustiada sentada en el baño con las bragas sobre mis rodillas mirando un pequeño trozo de plástico rosa, se acercaba la hora de resolver aquello que me llevaba un mes angustiando.
    
    Negativo, ha salido negativo. 
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