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Comida familiar post-cuarentena
Fecha: 24/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Castellano21, Fuente: CuentoRelatos
En esta historia os quiero contar lo que pasó la semana pasada en una comida familiar que no esperaba que fuese otra cosa más que una comida normal y corriente, atentos... Como está siendo habitual estas semanas en España, las familias se reúnen para celebrar comidas/cenas/meriendas después de haber estado sin poder estar juntos durante las semanas de la cuarentena por el COVID-19. Mi familia no iba a ser menos, no somos muchos miembros, pero nos gustar celebrar comidas cada cierto tiempo con el fin de vernos porque no todos vivimos en la misma zona del centro de España. Yo soy Edgar, hijo único, tengo 28 años y soy masajista aunque cuando empezó la cuarentena me vine a casa con mis padres ya que era una tontería seguir en mi piso solo y sin trabajar, mido 1,74 y peso unos 73 kg. Soy moreno, de pelo rapado y ojos azules, siempre he hecho ejercicio y he tenido un buen cuerpo, aunque actualmente llevo tiempo sin hacerlo debido a una lesión que tuve en la espalda y de la que me estoy recuperando, pero aun así, se nota que lo he hecho ya que tengo un buen físico. Mis padres organizaron con mis tíos y primos una comida en un restaurante que ha abierto sus puertas hace poco tras la cuarentena, el típico sitio de comidas familiar, un sábado y que como siempre, acabaría cuando mis primos más pequeños (5 y 7 años) empezaran a pelearse y entonces yo por mi lado huiría con mis colegas. A las 13:45 estábamos en el local, mis tíos Juan (hermano de mi padre) y su mujer ...
... Sonia ya estaban allí junto a los dos pequeños terremotos que os mencionaba antes (Santiago y Hugo) que conforme me vieron se lanzaron a saltarme encima y a retarme a pulsos porque según decía Santi, ya eran grandes y fuertes. A las 14:30, mis tíos Sebastián (hermano de mi madre), mi tío Víctor (también) y la mujer de Sebastián, Celia, aún no habían llegado y mis padres les llamaron, resultó que habían pillado atasco a la salida de Salamanca debido a un accidente, y estaban llegando ya. Sebastián y Celia eran una pareja curiosa, él, jefe de conservación en un museo en Madrid, ella psicóloga, él, calvo y bajito, ella, rubia y de 1.90, siempre me hacía gracia verlos y eran muy simpáticos los dos. Tenían dos hijas Noelia de ahora 13 años y Susana de 18 o 19, no estoy seguro, ya que viven en Madrid y los vemos una vez cada año o año y medio. Llegaron poco después, besos y abrazos para todos y todas y nos sentamos en la mesa, los niños (entre los que se me incluye por ser hijo) en un lado), y los padres en el otro. A mi lado se sentaron los terremotos que no paraban de jugar y enfrente de nosotros, mi tío Sebastián, Noelia y Susana respectivamente. Susana era una chica bajita, no llegaría al 1,60, de pelo castaño y largo, cara redonda y ojos marrones, acompañados de unas gafas redondas como su madre y era delgada. Hacía algo más de un año que no la había visto, y ahora que estamos en verano, la empecé a ver bien. Ella no paraba de mirar el móvil, era una chica tímida, ...