-
Me enamoré de un hombre en Madrid
Fecha: 27/05/2023, Categorías: Gays Autor: ceco, Fuente: CuentoRelatos
Mi nombre es Ignacio, soy alto de 1,91 y tengo 29 años, tez morena y ojos negros, bastante atlético por haber hecho deportes desde muy niño y tempranamente entrar a trabajar en la construcción. No mentiré (como lo hacen todos los hombres que escriben relatos o la mayoría), mi verga no es muy grande, pero si me ha ayudado a tener una vida sexual bastante activa. Soy chileno, de la sureña ciudad de Concepción, donde nací, me crie y estudie periodismo. También es la ciudad donde perdí mi virginidad con una compañera del colegio. Me crie con papá, ya que mamá murió de cáncer a los 10 años. Papá trabajaba todo el día, por lo que me podía pasar en mi cama con las muchachas del barrio o del colegio todo el tiempo que quisiese y cuando yo quería. Papá hacia lo suyo, llevaba bastantes mujeres a la casa a follar, de él aprendí muchas cosas, ya que se preocupó de todo lo que tuviese que saber y así no hiciera una tontera. A los 17 entre a trabajar en la construcción y al año siguiente a la universidad. Mi actividad sexual se vio beneficiada con ello, ya que al trabajar tenía dinero y la universidad me abría una gran cantidad de posibilidades para follar. Cuando tenía 23 me gané una beca en Madrid para un postgrado, por lo que me fui a vivir a esa ciudad. Una de las primeras medidas era conseguir donde vivir, ya que llegue donde don Luis (un viejo exiliado de la dictadura amigo de un conocido de papá), así fue como llegue a ver un piso (como le llaman los españoles a los ...
... departamentos) en el sector de Lavapiés. Cuando llegue había un muchacho con un bebe recién nacido bajándose de un vehículo, me ofrecí en ayudarle a lo que el acepta preguntándome si vivía allí. Mientras le decía que no y le contaba en que andaba llega la persona que rentaba el piso. No lo alcancé ni a ver, ya que el hombre al verme me dijo que no podía. En pocas palabras, el motivo que me dio era por ser "sudaca". Al ver la situación, el muchacho me invita a entrar a su piso, en señal de desagravio por el acto claramente racista. Resultaba que él venía recién venía llegando a la ciudad (igual que yo), era originario de Bilbao, pero venía desde Barcelona, donde había nacido su hijo y donde su pareja (madre del niño) había fallecido por una negligencia de un doctor. Sin redes ni familia, que lo apoye, había decidido ir a Madrid y aceptar una oferta laboral en la capital española. La conversa fue larga y duró hasta bien avanzada la noche, cuando volvía a donde me estaba alojando. Había hecho mi primer amigo en Madrid, se llamaba Iker y al igual que yo, era un recién llegado a la ciudad y no conocíamos a nadie. Seguimos en contacto y al par de meses me llama para contarme que frente a su piso, arrendaban uno y él ya había hablado con la dueña, una señora bastante amable que no tenía problema en arrendárselo a un extranjero. Hable con ella y me fue bien, el mismo fin de semana me mude a vivir. Primera vez en mi vida vivía solo y tenía libertad de hacer lo que yo quería sin tomar ninguna ...