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El buscavidas y su madre putativa
Fecha: 02/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Eva era una mujer madura, fibrosa, de estatura mediana, morena, de cabello negro y corto. Iba por la N 640 a recoger a su hijo putativo del que no sabía nada desde hacía dos años. Al parar delante de él vio que el auto que lo había dejado tirado era un Toyota GR Yaris. Seguía siendo el mismo un figurín, alto, moreno y guapo que ese día vestía con una camiseta blanca y unos jeans ajustados al cuerpo donde se marcaban en la camiseta sus pectorales y en los jeans un buen paquete. Álvaro subió al auto y cerró la puerta. Se puso el cinturón de seguridad. Vio que su madrastra llevaba puesto un vestido azul de seda, amplio y con asas donde se marcaban los pezones de sus gordas tetas, un vestido que al ser corto dejaba ver casi la totalidad de sus estilizadas piernas. Mientras Eva ponía su Seat León en ruta, le dijo: -Ya era hora de que supiera de ti. -Si no fuera por la avería seguirías sin noticias mías. -¿Por qué me llamaste a mí? -No tenía a quien llamar, bueno, sí, a la grúa, pero no creo que me lleven con ellos cuando vengan a recoger el coche. -¿Adónde te dirigías? -Al Galicia Palace de Pontevedra. ¿Estabas en la playa, Eva? -Sí. ¿En qué lo has notado? Álvaro le miró para los pezones. -Yo cuando vuelvo de la playa tampoco llevo ropa interior debajo. Eva subió un poco el vestido, y cambió de tema. -¿Dé qué trabajas ahora, Álvaro? -Soy un buscavidas. -¿Qué clase de buscavidas? -Trabajo a las mujeres insatisfechas. A Eva le saltó ...
... la voz de alarma. -¡¿Te metiste a chulo?! -No, yo no vivo de las prostitutas, vivo de las mujeres honradas, solteras y casadas. -Hombre, honradas, precisamente honradas no creo que sean. -Depende del cristal con que se mire. -Mire con el cristal que se mire honradas no son. Se empezaba a hacer de noche. Eva encendió las luces del auto. Álvaro le preguntó: -¿Qué tal con el cabrón? Eva se puso a la defensiva. -¿Estás trabajando? -¿Estás necesitada? Eva se puso nerviosa. -No me estaba ofreciendo. -Esas mismas palabras me las dijo la dueña de un restaurante y acabamos en la habitación de un hotel. -Vas de sobrado por la vida, Álvaro, y quien va de sobrado por la vida acaba sobrando. -Yo acabo haciendo falta, esa misma mujer es la que me espera esta noche. -¡¿Es que repiten? -Todas repiten y algunas hasta acaban siendo clientas habituales. -Mucha confianza te deben tener. -Tanta que acaban contándome cosas que no te creerías. -¿Cómo qué? -se lo pensó mejor- No me contestes. Me estás enredando, deja de hacerlo. Yo nunca engañaría a tu padre. -Todas las mujeres engañan a sus novios y a sus maridos, si no es de un modo es de otro. Eva quiso saber de qué hablaba. -¿A qué te refieres? -A que todas os masturbáis y no lo hacéis precisamente pensando en vuestros novios o en vuestros maridos... -Mira, Álvaro, esta no es una conversación que debían tener una madre y un hijo. -Madrastra. ¿Te asusta? -A mí no me ...