1. Comenzó tocándome las tetas por accidente


    Fecha: 12/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Afromar, Fuente: CuentoRelatos

    Tengo 34 años. Soy una mujer grandota, alta, mido 1.70, tengo cabello largo rizado, soy blanca y pecosa, tengo unas tetazas formidables que siempre han sido mi orgullo, pues, como les comentaba, los hombres me las quieren comer con las miradas siempre, y, obviamente, el hombre que se me acerca, le gustan las tetas grandes, a menos que solo se acerquen por el morbo de verlas, saborearlas, tocarlas, aunque las tetas no sean su máximo.
    
    Pero en este caso, el relato que les cuento, a mi jefe sí le gustan mucho que tenga unas tetas tan grandes. De hecho, así comenzó su seducción, tocándome las tetas por accidente, ya que, al ser más alto que yo, podía pasar como que se "había equivocado" al poner la mano en ellas, pero no, no se equivocaba, simplemente comenzaba a ponerme ese sello de propiedad y a tomar lo que quería.
    
    Un día, después de varias veces de tocármelas "por accidente" descaradamente me plantó un beso en la boca. Jamás se imaginó que yo le iba a responder. En el momento que le respondí, tomó mi mano y me llevó a su oficina. Cerró la puerta y de inmediato comenzó a lamer mis labios, diciéndome: "Abre la boca pequeña, quiero meterte la lengua". Yo no sé cómo ni porqué, ante esa gran autoridad, me sentí completamente sumisa y dispuesta a cumplir todos sus deseos. Amo que los hombres sepan sacar en mí la hembra cachonda que traigo dentro. "Enséñame tu lengua, déjame chupártela", me seguía diciendo, mientras con una mano empezaba a probar la consistencia de mis tetas ...
    ... por sobre la ropa y la otra la metía en mi pantalón y comenzaba a apachurrarme una nalga, dándole apretoncitos, empujándomela poquito, con palmaditas que le hacían gozar como temblaba.
    
    Al mismo tiempo con el brazo lograba pegarme a él de tal forma que pude sentir esa vergaza que quería salir ya de su pantalón. Una verga que se sentía enorme. Mientras pasaba de una nalga a otra, me dijo: "Muéstrame las tetas, sabrán lo que les espera, verdad?". Yo estaba caliente y putísima, con ganas de darle todo el placer que me requería. Además, estaba acostumbrada a obedecer sus peticiones ya que era mi jefe y siempre lo obedecía. Me levanté la blusa, no traía brassier así que quedaron rápidamente a la vista.
    
    Se le nublaron los ojos al verlas, grandes, espectaculares, y comenzó a sobármelas de esa forma que solo un buen cabrón puede hacerlo, sabiendo lo que hace. Rico, primero suavecito, luego fuerte, masajeándomelas delicioso, agarrándome los pezones y jalándomelos para pararlos más, comenzó a lamérmelas todas, pasaba su lengua por el pezón dejándomelo todo mojado, luego con las dos manos me las juntó y comenzó a lamerme y chuparme los dos pezones al mismo tiempo, ambos metidos en su bocaza que pensé que se los comería y me los arrancaría.
    
    Mis pezones estaban rojos de excitación, irritados y sabrosos. Después, como alcanzaban, me alzó las tetas hasta mi cara para que yo misma pudiera mamármelas y enseñarle cómo me gustaba. "Chúpatelas tú misma gordita, chúpatelas a gusto, pásales ...
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