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Hermana viciosa
Fecha: 22/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Xmonm, Fuente: CuentoRelatos
... sacando el culito para rozarse contra mi paquete. Cierto día estaba yo sólo en casa y me fui a duchar, recuerdo que salí en pelotas por unos calzones cuando de repente me topé con mi hermana en el pasillo. ―Uy perdón, pensaba que no había nadie en casa —dije yo. Me giré y entré corriendo a mi habitación. Recuerdo que mi hermana no dijo nada, sólo se quedó mirando mi polla, que estaba en semi erección pues me la había estado frotando un poco. Entré en la ducha y abrí el grifo para llenar la bañera, pero olvidé coger una camiseta, así que salí en silencio hacia mi habitación, mirando antes si estaba ella en el pasillo, cuando de repente oigo unos ruidos en el cuarto de mi hermana. Me acerqué sigilosamente y miré por la rendija de la puerta y veo a mi hermana tirada en la cama en pelotas haciéndose una gran paja. Al ver eso mi polla empezó a crecer con tan mala suerte o buena, que empujó un poco la puerta y provocó un chirrido de las bisagras. Mi hermana pegó un salto y se me quedó mirando. Que espectáculo, yo empalmado delante de ella y ella en pelotas con la mano llena de flujo vaginal. Nos miramos y ninguno articulaba palabra. Ella dijo. ―No le dirás nada a los papás ¿verdad? ―No, además no estoy en situación de decir mucho —dije yo señalando mi polla empalmada—. No soy un chantajista. ―Es que te vi y me excité, no sé qué me pasa últimamente, pero desde que me diste pomada y me frotaste me excito cada vez que estas cerca. ―Es normal, a esas edades ...
... uno se vuelve muy fogoso y sólo piensa que en eso. ―¿Que eso? ―Bueno ya sabes en el sexo, en follar. ―Si ya, pero lo que sucede es que no me atrevo a hacerlo con gente de fuera, ni siquiera con mis amigos del grupo. Ya sabes cómo son los tíos, que en cuanto te lo haces con uno tarda poco en ir a contárselo a todos sus amigos y te tildan de facilona, puta o cualquier cosa. ―Bueno eso tiene una fácil solución. Si quieres yo te ayudo. ―Pero que dices, somos hermanos. ―Por eso, razón de más, piénsalo fríamente. Te estoy ofreciendo todo el sexo que quieras, cuando quieras, donde quieras y como quieras. Además soy una persona sana, sin enfermedades de ningún tipo. ―No, No, no puede ser. ―Tu verás, pero la oferta que te he hecho es un chollo para ti. ―Ya... pero... es que... no sé... La tengo en el bote, pensé yo. ―La verdad es que visto así parece interesante. Yo para entonces había ido acercándome a ella y la estaba sentado en su cama a su lado. ―Ven, túmbate. Actué rápidamente, no fuera que se rajara, y tras tumbarla comencé a comerle el coño. Comencé chupándole por los muslos, luego sobre los labios mayores, luego me mojé los dedos con saliva, le abrí los labios mayores y me dediqué a los menores, subiendo hasta el clítoris. Ella para entonces sólo que gemía y decía: “Masss, masss, ahhh”. Le tomé el clítoris entre mis labios y comencé a chuparlo como si se tratara de un helado, mientras le metía un dedo por el coño. Esto fue lo ...