1. ¿Quieres desvirgar mi culito, papá?


    Fecha: 30/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Era viernes por la noche. Angelines esperando a que su padre saliese de la tienda se entretuvo mirando escenas nocturnas de esas que pasan desapercibidas, por fugaces, cómo el beso chiquitín, furtivo, que le dio en la mejilla una niña a un niño que caminaban detrás de sus padres, o las caricias de la vieja Aurora a su vieja gata en la puerta de su casa, o los gritos de una discusión en casa de los Rojos, o los ladridos de los perros anunciando a sus dueños que alguien pasaba cerca de la casa... La noche no dormía, la noche estaba llena de vida. Cuando Isidro salió de la taberna y se encontró con ella, caminando a su lado, le dijo:
    
    -¿Ya le hablaste a tu madre de lo de reconocerte?
    
    -¿Le dijiste tú a tu mujer que tienes una hija ilegítima y a tus hijos que tienen una hermana?
    
    -Aún no.
    
    -Cuando se lo digas se lo digo yo a mi madre.
    
    -Está bien. ¿Qué es lo que me querías decir?
    
    -Que te quiero y que te necesito y no cómo padre.
    
    -Eso ya lo hablamos y no puede ser.
    
    -Con la puta de tu prima si se puede.
    
    Isidro, se alarmó.
    
    -¡¿Quién te dijo lo de Rosa?!
    
    -Mi casa da a su huerta y padezco de insomnio. Pero me las va a pagar.
    
    Angelines estaba celosa. Hablaba cómo si Isidro fuera su esposo y no su padre.
    
    -¿Qué te va a pagar?
    
    -No son cosa tuyas.
    
    Angelines echó a correr y se perdió entre las sombras.
    
    A las doce y media de la noche, la puerta trasera de la Rubia, se volvió a abrir. Sintió unos pasos subir las escaleras de madera, al abrirse la ...
    ... puerta del dormitorio, Rosa, en camisón y sentada en el borde de la cama, le dijo:
    
    -Pensé que no te atreverías a venir.
    
    -Pues ya ves que vine, lo que no sé es porque me quieres dar las cinco mil pesetas aquí si me las podías dar en la taberna.
    
    Rosa sacó el dinero del cajón de la mesita de noche y le dijo:
    
    -Toma, lo que me pediste por tu silencio.
    
    Angelines fue a coger el dinero y cuando llegó a su lado y estiró la mano para cogerlo, Rosa, la cogió por un brazo, tiró los billetes al piso de la habitación, la echó sobre la cama, se echó encima de ella y le apretó el cuello con sus manos, unas manos que parecían dos tenazas. Con cara de loca, le dijo:
    
    -No te habías parado a pensar que te podría matar y hacer desaparecer tu cuerpo. ¿Verdad que no, chantajista?
    
    Angelines le echó las manos a los brazos para librarse de ella, pero era cómo si una hormiga quisiera quitarse de encima a un elefante... Se empezó a poner roja, echó fuera la lengua. Rosa, le quitó las manos del cuello, Angelines retiró la cabeza para coger aire.
    
    -¡Casi me matas!
    
    Rosa, sentada sobre el vientre de Rosa, le preguntó:
    
    -¿Vas a amenazarme de nuevo con contar que viste entrar a Isidro en mi casa de madrugada?
    
    -No.
    
    -Júralo por tu madre.
    
    -Lo juro.
    
    -¿Para que querías el dinero?
    
    -Para comprar ropa.
    
    Rosa se había puesto cachonda al apretarle el cuello a Angelines. Estaba mojada y fue a por ella.
    
    -¿Dejarías que jugara contigo por ese dinero?
    
    A Rosa la pregunta la pilló ...
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