1. La clienta del sapito


    Fecha: 04/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Yo soy una chica de 26 años, cuando tenía 23 trabajé en una clínica de depilación que me ayudaba a pagar mi universidad. Soy de piel clara, mido 1.65 y peso 58 kg. Pero en esta ocasión el relato no trata sobre mí, así que hasta aquí con mi información.
    
    Cuando yo entré a trabajar a esa clínica de depilación me hicieron firmar un contrato el cual me hicieron leer detenidamente y hablaba bastante sobre la privacidad de las actividades realizadas dentro del establecimiento y la confidencialidad de las mismas siendo o no trabajador, posibles cargos legales y cosas así. Me pidieron datos de mi domicilio de mis padres, mi identificación de la universidad entre otros datos de información personal, la verdad es que me asusté un poco pero cuando me hablaron sobre el sueldo creí que valía la pena.
    
    Inicié con la inducción por 1 mes, poco a poco fui conociendo lo que realmente se realizaba dentro de la clínica y lo que se hacía a las clientas a quienes se les hacía firmar un consentimiento de anestesia general, ya que, se les hablaba sobre lo dolorosa que era la depilación y el sufrimiento que se ahorraban por estar conscientes. Era una clínica muy completa.
    
    Les contaré lo que en realidad pasó un día cuando conocimos a la clienta del sapito...
    
    Era una chica de piel muy blanca, medía 1.68 y pesaba 55 kg imagínenla muy delgada pero con cuerpo proporcionado, tenía pechos pequeños pero redonditos y sus areolas eran color rosita. Recuerdo la primera vez que la atendimos ...
    ... desprendía un olor muy dulce. La chica tenía 20 añosss!!!
    
    Una vez que ya estaba dormida por la anestesia y con oxígeno. Yo iba a iniciar la depilación entonces mi jefa me dijo: espera! Ahora vas a conocer algo que hacemos aquí. Y entonces, le quito la tanga desechable que les dábamos y la descubrió toda cuando vimos su panochita las dos nos asombramos mucho por que estaba demasiado prominente como si estuviera muy hinchada, su monte de venus era muy elevado y sus labios muy gruesos y como ella era muy delgada se notaba bastante y bien rasuradita se le veía tan hermosa de color rosita igual que sus peones.
    
    Mi jefa le acarició el sapito con toda la palma de su mano y le dio unas palmaditas y al ver su rostro estaba excitada y,
    
    me dijo: tocala!
    
    Yo le dije que no.
    
    Me respondio: en tu contrato aceptaste todas las actividades, tócala y por negarte ahora se la vas a besar, mira que bonita la tiene, rosita y bien depiladita.
    
    No me quedó otra opción y con mucho temor y asco en realidad le toque cerrando los ojos y al acercarme a su sapito me llegó el olor dulce y aspire todo ese aroma, acercando mis labios a los de su panochita hinchada le empecé a dar besitos y sin querer saque mi lengua y empecé a lamer sus labios.
    
    -eso no te lo pedí. Dijo mi jefa. Pero sigue por que solo esta vez la aprovecharemos nosotras.
    
    Yo todavía con los ojos cerrados mojé mi lengua con saliva y la empuje entre sus labios para lamer su clitoris y seguía oliendo tan rico que no podía detenerme y ...
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