1. El puto cabronazo (El cabrón - Parte 3)


    Fecha: 12/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos

    ... colocó debajo de su cuerpo y asomando entre sus piernas.
    
    Ana se le quedó mirando fijamente. La tensión sexual aumentaba al tiempo que las reacciones de sus cuerpos se hacían indisimulables. A la joven se le marcaron sus pezones en el top fucsia de manera escandalosa. En la entrepierna de Ricardo, el bulto provocado por la erección le impedía cerrar las piernas:
    
    -¿Quieres el mando, Ana? Pues cógelo. –Dijo el hombre dirigiendo su mirada entre sus piernas.
    
    Su cuñada quedó pensativa por un momento sin dejar de mirarle a los ojos. Frente a él, puso cara de enfadada, se echó el pelo hacia atrás y cuando entendió que su cuñado estaba confiado agarró el mando y echó a correr hacia su habitación. Ricardo corrió tras ella. En el dormitorio de la chica, Ana apoyó su espalda en la pared y se introdujo el mando dentro del top:
    
    -¿Quieres el mando, Ricardo?… pues cógelo… –dijo en un sensual susurro ella.
    
    El hombre avanzó hasta la chica. Dejó su cuerpo muy cerca del de ella y colocó sus manos a cada lado, apoyadas en la pared. Poco a poco fue acercando sus labios a los de la hermana de su mujer. El olor de su cuñada le resultaba excitante. Ella cerró los ojos cuando los labios de su cuñado rozaron los suyos. Abrieron sus bocas y se disfrutaron de lo que tanto habían ansiado, de la tensión sexual acumuladas durante años.
    
    Sus lenguas se entrelazaron, sus labios se sellaron, sus manos comenzaron a recorrerse de una manera menos lúdica que lo hacían cuando jugaban en el sofá. ...
    ... Ricardo introdujo su mano por debajo del top haciendo que cayese el mando y alcanzando una de aquellas tetitas de su cuñada. Duras, proporcionadas, deseables, se entretuvo en pellizcar el pezón erecto. Ana le agarraba por la nuca obligándole a mantener su boca junto a la de ella.
    
    El hombre la levantó en vilo sobre sus brazos y agarrando su duro culo, donde clavó sus dedos. Ahora, la diferencia de altura quedó eliminada y Ana rodeó el cuerpo del marido de su hermana con sus piernas. La chica restregaba su sexo por el cuerpo del hombre provocándose un roce que la estaba llevando al éxtasis.
    
    Ricardo la llevó hasta la cama y allí la tumbó. Inclinado sobre ella, levantó la prenda para poder lamer con más facilidad los pezones de aquella virginal criatura que lo había encandilado desde el primer día que la vio. Ana se mordía el labio inferior, suspirando mientras su cuñado seguía devorando sus pequeñas tetas. Suspiraba y gemía notando como él succionaba cada uno de sus pezones antes de introducirse toda la teta en la boca. La misma boca que la volvía loca y con la que había fantaseado esas noches en las que se aliviaba tocándose mientras los oía follar, en la habitación de invitados de aquella casa playera. Ricardo siguió descendiendo por el cuerpo de su cuñadita hasta quedar de rodillas entre las piernas de ella. Bajó el culotte de un tirón quitando también las braguitas. Ante él quedó un sexo cubierto por una sedosa capa de vellos negros del que emanaba un embriagador olor a ...