-
La cuarentena con mi sobrino (II)
Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos
Anteriormente: Por la cuarentena por la pandemia mundial queda mi esposo varado en Europa a la espera de cerrar un negocio que determina nuestro salto al estilo de vida. Mi sobrino quien había venido a estudiar profesorado de educación física a la ciudad de Buenos Aires queda en la misma situación, sin ánimos de volver a su pueblo del interior, pero en una pensión con mucha gente que viene y va poniéndolo en riesgo sanitario. Hablando con mi hermana coordinamos para que pueda pasar la cuarentena en casa, más seguro. Esta decisión trae discusiones con mi esposo, quien no podía entender porque debía traerlo a la casa, pensar en comprar cosas para su comodidad como una cama, etc. La primera noche pasa normalmente, al finalizar la segunda noche, luego de la cena me quedo observando como mi sobrino lava los platos con un short que deja poco a la imaginación, observo su cuerpo de hombre ya formado y cuidado por su búsqueda de ser un buen preparador físico. Me quede un par de segundos mirando su cola moverse al fregar los platos y la vergüenza me llama a la cordura, saliendo a mi cuarto a darme una ducha y prepararme para dormir. Termina esa noche pensando en mi esposo, en cómo nos conocimos, en cómo fue nuestra primera vez en el sexo. Y en ese recuerdo termino masturbándome. Al final del recuerdo, se me cruza en la mente la imagen de la cola de mi sobrino y en ese instante que trato de borrar de mi mente explota el orgasmo que deja fluidos por la cama, la tanga y ...
... mis dedos. Con culpa trato de retomar mis pensamientos más sanos hacia mi esposo, me quedo dormida recordando más eventos con él, con las sabanas mojadas, mi tanga manchada y mis dedos en mi boca. "tía, ¿estas despierta? ¿Está todo bien?" Escucho entre dormida Abro los ojos como puedo y veo la puerta entreabierta y a mi sobrino asomándose. Estoy perdida, no sé qué día ni hora es. "tía, está todo bien? Necesitas algo?" me pregunta mi sobrino nuevamente. Le digo que sí, que estaba todo bien, a lo que cierra la puerta y se retira. Estoy hecha un desastre, toda despeinada, con los ojos hinchados, me siento pegoteada aun de los flujos que se secaron como pudieron en la tanga, las sabanas y mis piernas. Chequeo el celular, eran las 11 de la mañana, a las 9 debía estar conectada trabajando. Evidentemente lo de anoche me dejo exhausta a tal punto de ni siquiera recordar ponerme las alarmas. Me levante de un salto, mientras inventaba una excusa a mi jefe acerca de un corte de luz inexistente. Me lave apenas la cara, apenas me cepille los dientes, apenas me peino y me agarra esos ataques de ansiedad de no saber que ropa ponerme, aun cuando estaba en casa. Me pongo el primer jean que encuentro y una remera, salgo de mi cuarto y me dirijo a encender la computadora en la oficina. Mientras le doy el buen día a mi sobrino que estaba mirándome como corría, le cuento que me quede dormida, se ríe y me dice que no me preocupe, que comience a trabajar que él me ...