1. El primero después de mi exesposo


    Fecha: 19/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: mariposareal, Fuente: CuentoRelatos

    ... reservada. Fuimos a ella, nos acomodamos y disfrutamos de la bella vista, del mar y de la piscina. En la conversación, empezamos a tocar temas muy personales que, como adultos, los abordamos con naturalidad, entrando ya en confianza. Al estar en el mar y en la piscina, yo aprovechaba a rozar su cuerpo con mis senos y a rozarle su bulto con mis piernas o glúteos. Ambos nos dábamos cuenta de lo que queríamos. Almorzamos juntos algo muy ligero, y le pedí, al terminar, que me diera un rato porque quería descansar un momento, tomar una ducha y que llegara a mi habitación a eso de las cinco de la tarde.
    
    En realidad, primero descansé, dormí un rato y sin sentir, se me fue el tiempo. Desperté y eran casi las cinco. Apresuradamente entré a la ducha y rápidamente terminé. Estaba secándome cuando tocaron a la puerta. Desde adentro pregunté quién era. Soy Enrique, respondieron. No sabía qué hacer. Salir envuelta en una toalla, era muy evidente lo que quería. Decirle que me esperara, era algo que no me gustaba porque quedaba como informal. Decidí pasarle la tarjeta de llave de la habitación debajo de la puerta y que esperara unos minutos para entrar, mientras yo me encerraba en al baño, llevando mi ropa antes que él entrara. Así, aprovechaba a arreglarme, vestirme, peinarme, etc.
    
    Entró, y le pedí disculpas explicando lo que había sucedido. Pacientemente esperó y por fin salí del baño. Él estaba muy bien arreglado. Creo que yo había escogido un atuendo adecuado también. Ambos nos ...
    ... sentíamos bien con lo que llevábamos puesto. Pero oh sorpresa. Enrique llevaba una botella de vino y una tabla con quesos. El mensaje fue claro. Así pues pasamos a la terraza que había en la habitación y que tenía una vista preciosa hacia el mar. Nos sentamos, abrió la botella y empezamos a beberla y comer los quesos. De a poco me tomó la mano y no hice nada por rechazarlo. Se puso de pie y me pidió usar el baño. Fue para allí y después me llamó a la habitación. Estaba de pie, me detuve y me dijo que me acercara. Lo hice y nos besamos después de una mirada larga son decir palabra. Mi atuendo era muy sexy y fácil para encontrar todos mis encantos, además de no llevar ropa interior. Yo sentía ya su bulto creciendo con el beso que nos estábamos dando. Nuestras manos empezaron su labor. Las de él, acariciaron gentil y suavemente mis senos, haciendo que los pezones se pusieran duros y dispuestos. No cesaban los besos y los gemidos empezaron a hacerse más fuertes y seguidos. Levantó el vestido y se encontró con lo que buscaba. Por mi cuenta, desabotoné su camisa y su pantalón, cayendo éste al piso e inmediatamente sobre su ropa interior, empecé a acariciar su masculinidad que ya estaba lista... dura y gruesa.
    
    Con mucha dulzura y delicadeza, me levantó y me puso sobre la cama, tomando la precaución de poner una toalla debajo. Desnuda como estaba, Enrique tenía a su disposición todo lo que yo tengo... y fue por partes. Besos en la boca, en el cuello, en mis tetas mordisqueando los ...