-
Desayunando en casa de mi amigo
Fecha: 20/07/2023, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... nuca y una sonrisa en los labios. No me podía gustar más. Me puse rojo, como siempre que le miro así. Su novia se puso enfrente mio, como en una competición, y me dijo -Hay que acabar, y no me refiero al donut, quien consiga que se corra gana- me guiñó un ojo sabiendo que los dos deseábamos ese premio en realidad. -Eh, ese no era el trato- dijo él. Ella le puso la mano en la boca, y me dijo -¿Listo?- yo sonreí más excitado que nunca y asentí. Los dos bajamos a devorar ese rabo, lamiendo y saboreando las pelotas azucaradas, el donut iba desapareciendo con nuestra ansia, y ya solo quedaba un rabo pegajoso de azúcar que debíamos esmerarnos a limpiar. Sus labios y los míos se mezclaban, su lengua y la mía ahora parecían una y trabajábamos en equipo para dar probablemente la mejor mamada de la historia. Él al principio cerraba los ojos y jadeaba, gemía, pero ahora contemplaba la obra de arte que eran nuestras bocas trabajando su polla, y empezó a grabarnos con el movil. Esto en vez de cohibirnos nos hizo volvernos todavía más lascivos, y degustábamos su polla como si jamás hubiéramos comido una. ...
... Cada vez estaba más dura, y nos coordinábamos a la perfección, mientras uno degustaba el glande el otro trabajaba el tronco y los huevos, el perineo, dando un repaso general a cada centímetro de la polla de él. Mientras uníamos nuestros labios en un beso muy profundo con lengua, si glande, enmedio de nuestras bocas, empezó a brotar lefa caliente, como una fuente sexual nos empapó las bocas y no permitimos que se perdiera ni una sola gota, recogimos su néctar entre sus gemidos de placer y terminamos la mamada besándonos delante de su polla relajada. -Creo que ha sido empate-dije yo riendo. Él estaba completamente relajado y ahora su polla caía placidamente sobre sus grandes huevos, ahora vacíos, y se tapó con el cojín exhausto. -Eh, no disimules. Nosotros hemos trabajado, ahora te toca a tí.- dijo ella. -Pero si ya no quedan donuts- dijo él disimulando. -Pero queda cacaolat- dije yo, abriéndole las piernas a ella, que estaba evidentemente mojada por toda la excitación anterior. -¿Una competición?- le dije vertiendo un poco del batido de cacao sobre ella y lamiendo, mientras le miraba a él lascivamente.