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La historia de mi primer trío (Parte 1): ¡Seguro que pasará!
Fecha: 22/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: Nati Galache, Fuente: CuentoRelatos
... con un sólo objetivo en mi cabeza. Salí con toda la seguridad de lo que haría, lo encontré levantado del sofá sirviéndome otra copa y viéndome con una sonrisa de complicidad, apenas llegué lo suficientemente cerca, me ofreció la copa y ni siquiera me importó, lo tomé por el cuello y lo acerqué a mi boca, dejó la copa torpemente en la mesa mientras respondía a mi beso, me tomó por la cintura y me acercó lo más posible a su cuerpo, me apretaba, era la respuesta que buscaba. Lo empujé un poco con todo mi cuerpo dando un par de pasos hacia adelante, hasta que se vio obligado a sentarse en el sofá mientras me abalanzaba sobre él, me acomodé encima de sus piernas con las mías abiertas, quería sentirlo, quería tocarlo, quería comérmelo. Paseaba sus manos grandes por mi espalda, bajaba lentamente hacía mis caderas, y sus dedos se paseaban tímidamente por mis nalgas, tentando el terreno, como pidiéndome permiso para tocar, al ver que no hice ningún movimiento negativo lo hizo con más confianza, me apretaba, me jalaba, me empujaba, y empezaba a llevar el compás de los movimientos. Entre besos y caricias metió sus manos debajo de mi vestido, notó mi tanga, jugó con ella un poco jalando los hilos, lo sentía, su pene erecto en mi entrepierna. Comencé a jadear y gemir, quería más, y no quería que eso acabara, sus manos apretaban mis nalgas, se acercaban a mi ano, jugaba con el suavemente, la sensación me gustaba, y mucho, pero necesitábamos más, desabotoné su camisa con desesperación ...
... y entre jaloneos logré quitársela, sentía su piel cálida y tenía un olor delicioso. Dejé de besarlo solamente para besarle el cuello, me paseaba por sus hombros y orejas, respondía a mis besos, se aferraba más a mí, escuchaba su respiración entrecortada, le gustaba, de un sólo movimiento se deshizo de mi vestido, y regresé a su boca con el sabor de su perfume en mis labios, mientras me levantaba un poco para desabrocharse el pantalón, moría por tenerlo dentro, moría por tocarlo, por lamerlo y saborearlo. Con movimientos desesperados, bajó sus jeans hacia las rodillas, solo para que yo lo ayudase a deshacerse de ellos completamente, sentía su pene duro y grande debajo de un bóxer azul marino, por dios, se veía tan bien, y se sentía mejor, frotaba su miembro contra mi vagina, y yo ya no podía más, estaba a punto de estallar, pero me resistía. Lo único en que pensaba era en tenerlo dentro, en sentirlo completo, besaba mi cuello y se pasaba al nacimiento de mis pechos, los lamía, los besaba, sentí sus manos forcejear con mi sujetador por un momento, y cuando por fin los liberó, se comió mis pezones con mordidas suaves, la fricción de su sexo con el mío aumentó, de pronto, las sensaciones tan ansiadas me invadieron, era toda gemidos y estremecimiento, me dio un poco de pena no poder aguantar más, pero la situación me llevó al clímax y la realidad era que apenas comenzábamos. Mientras me relajaba un poco de ese orgasmo delicioso que me había tomado por sorpresa, me arrodillé ...