1. Por fin conseguí follar con mi tía


    Fecha: 29/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Luky79, Fuente: CuentoRelatos

    Quien no ha tenido deseos con una mujer de su misma familia. Una prima, una cuñada, una hermana incluso una madre.
    
    En mi caso fue a mi tía a la que empecé a ver con otros ojos.
    
    Mis ojos se iban a su culo redondo de mujer madura de más de 50 años y a esas enormes tetas que aún a esa edad no estaban caídas.
    
    Vivía con mi madre a apenas 300 metros de distancia y ella venía a menudo a casa, igual que mi madre o yo a la suya.
    
    Empecé cada vez que la saludaba a rozar mi pecho contra esas tetas y día a día al no ver ninguna negativa por su parte mi mano se deslizaba tocando parte de su culo.
    
    Me ponía cachondo, iba a mi habitación o al baño y me pajeaba a su salud.
    
    Yo empecé a ir a su casa con cualquier excusa para mirarla pues en su casa solo solía ir vestida con una bata. Yo por supuesto miraba su culo y sobre todo sus tetas siempre con sujetadores sexys y por supuesto gigantes.
    
    Como buena mujer ya había notado mis miradas y mis roces, que tomaba a risa pensando que era normal a mi edad.
    
    Fue pasando el tiempo y yo seguía loquito por follar con ella y cada vez me cortaba menos.
    
    Rozaba mi polla empalmada contra su culazo, cosa que parecía gustarle y un día me mandó a su casa a buscar su teléfono móvil que se le había olvidado.
    
    Fui derecho a los cajones de su habitación buscando su ropa interior. En el cajón de arriba del sifonier encontré sus bragas. Cogí una y abrí el siguiente cajón y… ufff!! Allí estaban sus sujetadores, cogí uno y lo desdoblé ...
    ... asombrándome con su tamaño pues, por lo que había visto, sus tetas se notaban apretadas dentro de sus sujetadores.
    
    Entonces imaginé lo enormes que en realidad eran. Me puse cachondisimo y empecé a pajearme mirando su lencería íntima.
    
    Me corrí brutalmente salpicando mi lechaza en su sujetador, volviendo a guardarlo otra vez en su cajón empapado de mi corrida.
    
    Así fueron pasando los años y lo que ella creía una cosa de adolescente y me siguió el rollo porque a ella también le ponía caliente se fue convirtiendo en un juego muy peligroso porque yo ya era mayor de edad y aun teniendo novia seguía deseando a mi tía con la que sólo ella y yo sabíamos nuestro rollito de calenturas mutuas.
    
    Su marido además era un machista que bebía y también llegó a los oídos de mi tía que un putero, cosa que le cabreo mucho y vino a hablar con mi madre diciéndole lo que le habían dicho y quejándose en alto de lo desatendida que la tenía hace años.
    
    Esa tarde noche pasé por su casa y también me contó algo por encima y yo le recalqué varias veces que contase conmigo para lo que quisiera, queriendo decirle que si necesitaba sexo ahí estaba yo.
    
    Ella me lo agradeció y me dijo que no me preocupara que si necesitaba algo sería el primero en saberlo. Me guiñó el ojo y sonrió.
    
    Decidí esperar a que ella diera el paso pero seguí con el juego y notaba que cada vez le ponía más cachonda y yo cada vez deseaba más follármela.
    
    Ese mismo año se divorció y me llamaba cada poco para que le hiciera ...
«1234...»