1. Viaje a Madrid (Parte 2)


    Fecha: 30/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Castellano21, Fuente: CuentoRelatos

    Tras el polvazo que nos pegamos Susi y yo en el sofá el viernes a la mañana, decidimos que era mejor relajarse un poco porque existía el riesgo de que Noe nos pillase, lo cual podría traer enormes problemas para ambos.
    
    El resto de la mañana lo pasamos jugando a videojuegos en su PS4 y al mediodía, un rato antes de comer, bajamos al bar que hay al lado de su casa a tomar algo fresquito, ya que en la calle hacía 29 grados, pero en casa no bajaba de 26; si a eso le sumas como de caliente me ponía Susi, notaba mi cuerpo a punto de hervir, cosa que no ayudaba.
    
    Cuando estábamos tomando la cerveza, a Susi le sonó el móvil y estuvo hablando con quien asumí que era una amiga suya durante unos cuantos minutos, en ese tiempo, Noe me escribió por whatsapp a ver dónde estábamos porque había llegado y le había extrañado que no estuviésemos, le dije que en el bar, y se nos unió a tomar algo, así que se pidió un zumo de naranja.
    
    Susi acabó de hablar poco después:
    
    -Edgar, mañana nos han invitado a casa de Sofía a pasar la tarde, tiene un jardín enorme con una piscina muy grande y me ha dicho que vayamos a pasar la tarde allí para refrescarnos, enana -(dijo mirando a Noelia)-, también puedes venir claro.
    
    (Una tarde entera viendo a Susana en bañador, y a su amiga, que no sabía cómo era también... iba a ser complicado, pero el vicio es el vicio así que adelante jaja)
    
    -No Susi pero gracias, he quedado con Vane para ir a dar un paseo. -dijo Noe respondiendo a su hermana.
    
    -Ah! ...
    ... pues genial Susi, me apetece darme un buen chapuzón, que últimamente estoy como sofocado- dije mirando a Susi a través de mis gafas de sol.
    
    Lo dije con un tono normal, pero Susi (obviamente) pilló la indirecta respondiendo: -sí, hace bastante calor, tiene pinta de que el finde va subir la temperatura.
    
    Mientras tanto, Noe se tomaba su zumo inocentemente.
    
    Una hora después subimos a comer, tía Celia nos había dejado una bandeja enorme de macarrones y nos dimos un buen banquete, yo aproveché, porque creo que no os había comentado que tía Celia es una cocinera increíble, plato que cocina, plato que triunfa.
    
    Después de comer, víctima de los nervios por la emoción del fin de semana, el calor, Susi, el viaje y alguna cosa más, les dije a las chicas si les importaba que me acostase un ratillo, porque estaba agotado.
    
    Ambas respondieron que sin problema, así que me acosté en la que asumí que era mi cama porque era donde Susana había dejado mi mochila.
    
    Estaba cansado de verdad, porque fue tumbarme y me dio la impresión de que mis párpados pesaban media tonelada, huelga decir que en cuestión de minutos, me quedé frito.
    
    No recuerdo cuanto tiempo llevaba dormido, o de si estaba dormido del todo siquiera, pero empecé a sentirme incómodo conmigo mismo, notaba una sensación rara, como de no saber si estaba soñando o de si estaba despierto pero empezando a dormirme... era raro, notaba calor, porque hacía calor, pero a la vez era refrescante; cuando llevaba así unos minutos ...
«12»