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Mario (21 de 22): Educadores novatos
Fecha: 31/07/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
Cuando esperaba en el aeropuerto, expectante, su llegada me sentía muy nervioso, sabía que se trataba de dos niños solamente, pero eran los hijos de Robert, personitas de carne y hueso que tenían sentimientos, y eso me traía recuerdos que me emocionaban. Los conocía sobradamente por las muchas fotos de ellos que Guillermo me mostraba, pero no era lo mismo, habían transcurrido seis años desde que se marchó y ahora iba a tener frente a mi pedacitos de mi amor perdido, del único hombre verdaderamente amado. Cuando aparecieron por la puerta de vuelos internacionales sentía que el corazón me latía demasiado rápido, Swan venía sujeto a la mano de su abuelo, y Jesse, algo más alto, caminaba unos pasos detrás de ellos. Guillermo me abrazó y me besó las mejillas, le encontraba desmejorado, con ojeras, más pálido y delgado, el moreno que adquiría en el monte se le había evaporado. Se inclinó para pasar las manos por los hombros de los niños envolviéndolos. -Él es el tío Mario. -entendí que había hablado a los niños de mi y que deseaba que me vieran como alguien familiar y cercano. Había comprado dos muñequitos en una tienda del aeropuerto para tener algo que darles al recibirles. Los niños me miraban cohibidos y el pequeño se escondía entre las piernas de su abuelo, pero sonreía como si fuera un juego. -Esto es para ti Swan, un osito precioso que quiere ser amigo tuyo. -el peque lo sujetó y empezó a quitarle el papel transparente que lo cubría. -¿Cómo sabes que ...
... quiere ser mi amigo? -hablaba un aceptable español, Robert se había preocupado de que sus hijos supieran su lengua materna. Me había inclinado, agachado para quedar a su altura y pasé la mano por su cabello moreno y liso, se parecía mucho a Robert y casi no presentaba rasgos asiáticos salvo los ojos ligeramente oblicuos. -Lo hablamos los dos y me lo contó como un secreto. -Los osos no hablan, ¿tu no lo sabes? -el chico me miraba inquisitivo, intentando saber que había de verdad en lo que le decía. -Claro que lo se, pero hablamos por gestos, él es un oso muy listo. -su hermano se había acercado a nosotros y miraba el otro paquete que tenía en mi mano. -¡Hola Jesse! ¿Sabes que estas ya muy grande? -me miró un instante y volvió a fijar la mirada en el paquete. -Para ti me encontré algo diferente. -le alargué el envoltorio y lo abrazó sin abrirlo. -¿No vas a mirar lo que te ha traído el tío Mario? -el muchacho miró a su abuelo, y como si le forzaran fue quitando el papel que lo envolvía. -¡Es una foquita! -me miraba desencantado, esperaba algo diferente y se la quedó observando. -Es una foquita bebé muy especial Jesse, necesita quien la cuide y seguro que tu la vas a querer mucho. -no esperaba su reacción, Jesse se me echó en los brazos y me dió un beso en la mejilla. -¡Gracias tío! Yo la voy a cuidar. -hacía que afloraran en mi sentimientos que no creía sentir, una inmensa ternura me atenazaba el corazón y apreté su cuerpecito contra el mío. Si ...