1. La hija cohibida y el padre cornudo


    Fecha: 07/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Era una familia de clase media alta muy peculiar, Basilio, el patriarca, era viudo y putero, pero putero de ir a la casa de putas y pagar por follar, su hijo Simón era un cornudo, pero cornudo de pillar a su mujer follando en la cama de matrimonio con el vecino, o sea, que Josefa era una puta consentida. Estos dos elementos tenían dos hijos, Eusebio y Antonio, el primero era maricón y el segundo cura, un cura que se follaba a todo lo que se movía, y tres hijas, Margarita, que era tan puta cómo la madre, Enriqueta, que era monja y lesbiana y Estrella que era una chica cohibida. Tanto ellas como ellos eran morenos, de estatura mediana y delgados, menos Estrella, que es en la que me voy a centrar.
    
    Estrella era pelirroja, tenía ojos azules, era chaparrita, rellena y tenía grandes tetas que se marcaban en las camisas a cuadros que llevaba, un gordo trasero que se marcaba en sus vaqueros, vaqueros que también marcabas su gran pelvis.
    
    Estrella se había criado con sus abuelos, porque el cornudo decía que no era hija suya.
    
    El día que se murió su abuela regresó a casa. Despidieron a la criada que tenían y pasó ella a ser la criada de su madre, de su padre de su hermano y de hermana. Fregaba, barría planchaba... Era cómo la Cenicienta del cuento pero a lo bestia.
    
    El cornudo era quien peor la trataba. No le hablaba, le rugía cómo un león, y ella, que era cohibida, bajaba la cabeza y hacía lo que le mandaban.
    
    Estrella pasado un tiempo se fue contagiando de aquel ambiente ...
    ... viciado. Veía cómo la miraban con lascivia sus hermanos y su padre y no le molestaba, al contrario, le agradaba ser deseada.
    
    Un día que estaban solos ella y su padre se puso a lavar la loza y rompió un plato. El cornudo fue a la cocina, la cogió por la cintura, se sentó en una silla, la puso sobre sus rodillas, y antes de darle con la palma ahuecada en las nalgas, le dijo:
    
    -¡No vales para nada, engendro!
    
    Le dio.
    
    -¡Plas, plas, plas!
    
    Estrella con voz lastimera le dijo:
    
    -Es el primero que rompo.
    
    -¡Y el último, hija de puta!
    
    -¡Plas, plas, plas!
    
    Estrella salió de su cascarón cómo si fuera una pollita cabreada.
    
    -¡¿Disfrutas, cabrón?!
    
    Al cornudo lo cogió desprevenido.
    
    -¡¿Qué me has llamado?!
    
    -Cabrón. ¿Por qué me tratas cómo a un perra callejera?
    
    -Eres el fruto del pecado.
    
    Le volvió a dar.
    
    -¿Y por qué te mueres por follar con ese fruto?
    
    El cornudo comenzó a balbucear
    
    -Yo, yo...
    
    -Tú eres un cabrón.
    
    Dejó sus rodillas, y al estar en pie se bajó los pantalones. El cornudo vio el bosque pelirrojo que rodeaba su coño y la polla se le puso dura, y más dura se le iba a poner cuando se volvió a echar sobre sus rodillas, y le dijo:
    
    -Dame, cabrón.
    
    El cornudo vio aquel culo gordo y blanco y la polla se le puso a bailar la muiñeira dentro de los calzoncillos. Le largó:
    
    -¡¡Plas, plas, plas!!
    
    -Tengo el coño encharcado. Dame más fuerte.
    
    -¡¡Plas!
    
    Estrella con el coño tan colorado cómo la cara de su padre se puso en pie, le ...
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