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La nueva de la oficina
Fecha: 10/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Ahi va mi primera confesion. Adoro el sexo, asi sin mas. El sexo en la mayoria de sus variantes, tanto en lo implicito como lo explicito de la palabra. Desde que tuve mi primera relacion sexual con mi primer novio hasta el dia de hoy, con 25 años, el sexo ha sido parte importante en mi vida y he decidido contarlas en esta pagina como parte de una terapia personal. Gracias a todos por leerme y ojala las disfruten Pasare directamente a mi segundo trabajo, contabilidad. Recien graduada de la universidad y con un par de experiencias fugaces omo becaria, acabaron contratandome en una empresa (que no dire su nombre) como contable. Realmente como ayudante de contabilidad, exactamente. Mi madre conocia alguien, que ese alguien hablo bien de mi a otro alguien y al final me contrataron. Las primera semana fue dura, mucho trabajo, pocas conversaciones, aislamiento social en mi hora de almuerzo y ese tipo de cosas que ocurren en un primero trabajo serio. Para la segunda semana ya fue un poquito mejor. Comence a socializar con algunas compañer@s, ya almorzaba y chismorreaba con ell@s y para el segundo mes incluso me dieron una pequeňa oficina que habia servido como habitacion de trastos y archivos antiguos (y aqui viene lo bueno) con aseo incluido. La empresa era grande pero mi sector no llegaba a mas de 26 trabajadores. 17 mujeres y 9 hombres. De todas las mujeres, yo era la mas joven, la siguiente a mi tenia 42, casada y con dos hijos, y eso lo converti en ...
... una ventaja para mi. Por la parte de los hombres, el mas joven tenia 32, metrosexual empedernido y el mas viejo rondaba los 56, divorciado y muy cachondo. En esa etapa de mi vida estaba soltera, una relacion rota hacia 3 meses me liberaba de toda clase de excusas y explicaciones que dar a nadie. Un dia, mi jefa me llamo al despacho para decirme que tenia que quedarme unas horas extra para ayudar a un compañero a adelantar trabajo atrasado. Al ser la nueva, no tenia mas remedio que aceptar con resignacion la nueva tarea. Daniel , el compañero asignado, me caia bien, era simpatico y agradable, tenia buena conversacion y era muy cortes. De vuelta a mi oficina decidi meterme en mi claustrofobico aseo para masturbarme, necesitaba hacerlo, eran muchos dias de trabajo intenso y necesitaba un poco de espacio vital. Entre, me sente en la taza del water, me baje el legging negro que llevaba, me aparte el tanga a un lado y cerrando los ojos comence a fantasear todo tipo de guarradas que se me pasaban por la mente. Y ahi estaba yo, en mi regocijo personal cuando de repente un voz masculina interrumpio mi cunilingus imaginario para decirme: "Que gusto da verte trabajar, te ayudo?". Tierra tragame, pense en milesimas de segundo, abriendo los ojos repentinamente y cerrando las piernas como si aun hubiese tiempo de arreglar tan tremendo error. Era Daniel, que venia a confirmar lo de las horas extra conmigo y ahi me pillo, en plena faena dedil. Me puse roja como un ...