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Francidós: En la casa de mi tía
Fecha: 11/08/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
Hice una pasantía en el Instituto Agronómico, donde tengo dos primos, hijos del hermano de mi padre, capitán de barco, que murió. Viven con su madre, la tía María Luisa. Recogí mis cosas y me fui a Valencia, normalmente mi pasantía debería durar julio y agosto, el Instituto nos pagaría el alquiler, con un colega tomamos un estudio amueblado. Tenía la dirección de mi tía, y después de una semana de prácticas, aproveché el fin de semana para ir a verla. Cuando llegué a la dirección indicada, alrededor de las 11 de la mañana, vi una hermosa villa. Llamé y me respondió una voz femenina en el intercomunicador: — ¿Quién es? — Soy Federico —dije—, vengo de Orihuela, ¿vive aquí la tía María Luisa? — Sí, esta es su casa. Abrieron el automático, empujé la puerta para abrirla, y me condujo a un gran jardín, a veinte metros de la entrada. Camino hacia la entrada, la puerta se abre, aparece una joven y me saluda, le correspondo y me pregunta: — ¿Quién eres? — Soy Federico —digo—, vengo a ver a mi tía María Luisa. — Yo soy su hija —me dice—, soy, pues, tu prima Enma; sí, he oído hablar de ti, eres el primo de Orihuela, —sonaba a alegría. Y me invita a entrar, me lleva a la sala de estar, me dice que su madre no estaba allí, que había salido con su hermano Enzo al mercado. — ¿Enzo? — Sí, es Lorenzo, pero lo llamamos Enzo, —me respondió simpáticamente. Mi prima Emma tiene 21 años, es una chica hermosa, de 1,65 m de altura, regordeta, pelo castaño, bien ...
... educada, que habla en voz baja, me pregunta por la familia. Me cuenta un poco de su vida, acabo de enterarme de que fue estudiante en el instituto para convertirse en fisioterapeuta, que su hermano de 18 años va a entrar en el instituto de turismo. Le dije que había venido a Valencia para una pasantía, y que aprovechaba esta oportunidad para conectarme con la familia. Ella se alegró de verme a pesar de la disputa que tienen con mi padre por un problema de herencia. Media hora después, su madre, la tía María Luisa, llegó del mercado o de donde quiera que estuviera, me vio y preguntó a su hija quién era yo, su hija fue a hablar con ella, y mi tía vino hacia mí gritando: — Oh, mi sobrino Federico, cómo has crecido. Me preguntó por la familia, le conté todo, nos sentamos, tomamos el té, mi primo me saludó y se quedó tímidamente en un rincón. Es un chico guapo, tiene los mismos ojos que su hermana, heredó el trasero regordete de su madre, tirando hacia el trasero de una chica. Su madre le pidió que se acercara, y él se interpuso entre su hermana y yo. Después del té quise irme pero me retuvieron para dormir y pasar el fin de semana con ellos. La tía María Luisa me informó que su hijo está deprimido, no saben por qué, lo llevaron a un psicólogo que les dijo que carece de afecto, y que necesita un compañero para poder entretenerse y entrar en el mundo de los hombres, ya que perdió su ser muy joven. Finalmente me ofrecieron compartir la habitación de Enzo con mi primo, subí ...