1. Viernes con imprevisto sábado, 21-22 de junio de 2019


    Fecha: 03/09/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

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    Por fin se decidió a ser lo que es. El nerviosismo de Daniel durante toda la semana fue sobremanera palpitante. Cada día me miraba cuando nos encontrábamos y me decía con sus ojos: «Todavía no me creo haber aceptado tu invitación a una fiesta gay, esto es de locos».
    
    Soy Juan Pablo, aunque todo el mundo me llama Janpaul desde que fui pequeño. Tengo cumplidos los 19 años hace ya ocho meses y soy amigo íntimo de Daniel. En ese tiempo, también ahora, yo estaba muy en forma en base a gimnasio y natación, con 1,70 metros de altura, pesaba 77 kilos. Me encantaba hacer ejercicio y lucir mis abdominales, haciendo notar mis tabletas. Desde mi primera adolescencia me sabía positivamente gay y no tenía ningún problema con mi orientación sexual a pesar de que la mayoría de mis amigos no lo eran y los que lo eran seguían en el clóset. Me decían que era guapo y me lo creí, porque lo soy, claro, pero, por otra parte fui muy afortunado en mi polla ya que, además de larga, sin exageración, solo 19 cm., el grosor de mi verga es de poco más de 17.78 cm., de circunferencia, es decir, un diámetro o grosor auténtico de 5,6 cm., muy bien cuidados por mí y me quedo con mi secretito.
    
    Esta historia que voy a contar me hace sonreír muy agradablemente siempre que la recuerdo por lo que le ocurrió a mi amigo Daniel. Él todavía no tenía ninguna experiencia con el sexo y nunca había determinado si era tímido con las chicas o realmente gay. Aun así, yo, abiertamente gay, había sido siempre un ...
    ... buen amigo suyo y me consta que era alguien en quien Daniel verdaderamente confiaba.
    
    Daniel tenía 18 años, de lo contrario no lo hubiera invitado a la fiesta. Varias veces en este último año y medio me decía: «¿Cuándo me vas a invitar a una de esas fiestas a las que tú vas?». Nunca le decía nada. Pero hace dos semanas me invitó a su casa a celebrar su cumpleaños 18 con su familia y todos me recibieron como uno más de la familia, igual que habían hecho en tantas ocasiones. Entonces decidí invitarlo a una fiesta de gays a la que tenía una invitación para ir con un amigo o pareja el siguiente viernes y le invité; tímidamente me aceptó.
    
    Permitidme que siga contando la historia en tercera persona para referirme mejor a Daniel, ya que es el protagonista, así que yo apareceré, cuando sea necesario, como un Janpaul cualquiera.
    
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    Todo parecía bastante inocente cuando Daniel llegó por primera vez y vio que los demás chicos estaban bebiendo y conversando, sin nada que le llamara especialmente la atención. Era una fiesta frente a la playa y la mayoría de los chicos llevaban pantalones cortos, camisetas sin mangas, pocos sin camiseta, y chanclas.
    
    Daniel era entonces un joven muy apuesto al que muchos dirían que era peculiarmente guapo, es decir, algo más que guapo. Medía 1,70 m., y pesaba unos 68 kilos. Su aspecto parecía ser muy afeminado, con piernas bien formadas y un trasero curvilíneo, que se te iban los ojos detrás de él. Su cabello era rubio con raíces oscuras ...
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