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Mi querida madre
Fecha: 14/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Habían pasado 17 años desde aquel terrible acontecimiento, mi padre había muerto antes de nacer yo por lo que no pude vivir con él, sin embargo, había estado rodeada de maravillosas personas como mi madre Clara, que era la que me había cuidado desde entonces, sabía que había tenido un marido del que se había divorciado, ya que se había follado al vecino, mi padre, y por eso ahora vivíamos solas en el departamento. Era un departamento grande, tenía una cocina, un salón, un cuarto de baño y 3 habitaciones. Ella trabajaba en el Ayuntamiento y no se había casado de nuevo ni tenía relaciones con nadie, nos teníamos la una a la otra. Cuando era pequeña me dejaba con unos amigos de papá, pero ahora que ya era mayorcita me dejaba sola sabiendo que no iba a incendiar la casa. Mi madre es una mujer de 50 años, de cabello rubio que le sobrepasaba los hombros, ojos azules, pechos erguidos y menudos y un culo de infarto. Yo, por el contrario, tenía el pelo de un tono más oscuro, casi castaño, ojos azules, gafas, granos y menos pecho, mi culo apenas sobreasalía del resto del cuerpo, aunque aquello no me disgustaba, así evitaba las violaciones y los toqueteos, pero me gustaría sentirme observada y deseada por una vez en la vida. Aquel deseo crecía conforme yo me hacía mayor y con él, mis ganas por descubrir el sexo opuesto, había visto porno por Internet y me había puesto caliente, cuando lo veía, comenzaba a tocarme la vagina por encima, acariciando el Monte de Venus y me metía el dedo ...
... hasta que ya no podía más y me corría salvajemente manchandome los muslos y lamentandome por que aquello, en vez de ser la tranca de un hombre, fuera mi dedo. Había tenido incidentes en clase por observar los miembros de mis compañeros, pero prefiero no hablar del tema. Un día me enteré de mi verdadera sexualidad, era un día de verano e íbamos en manga corta por casa, mi madre estaba tendiendo la ropa en el tendero de la casa, aquella casa en la que mi padre había estado viviendo 18 años atrás, estaba de espaldas a mí y yo la observaba desde la cocina, los tirantes de la camiseta clavandose en su espalda, aquella espalda que se había bronceado algo en esos años, bajo la cual no llevaba nada. Sacudí la cabeza y me dí golpes en la cabeza, no debía pensar de esa manera, ella era mi madre y yo no era lesbiana, fuí al baño a lavarme la cara con un poco de agua fresca. Mi madre tocó la puerta y abrí y me dio un infarto, ella estaba casi desnuda -¿Puedo pasar?- preguntó mientras se tapaba con una toalla, las 19:30, su ducha diaria -Claro, pasa-respondí apartandome evitando mirarla -¿Pasa algo cariño?- preguntó ella -Nada mamá-respondí yo- Voy a salir -No tardes- ordenó ella -Sí mamá-respondí Salí de allí y expiré con la espalda apollada en la puerta, necesitaba una copa... Volví poco después, en el bar no me habían servido alcohol, solo una fanta, por lo que pagué y volví a casa esperando que mi madre se hubiera cambiado, en efecto se había cambiado, vestía ...