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Zoofilia por homosexualismo Autor Mapmaker
Fecha: 15/09/2023, Categorías: Gays Autor: mapmaker, Fuente: RelatosEróticos
Zoofilia por homosexualismo Autor Mapmaker Para él, no había sensación más placentera que sentirse sometido por la verga poderosa de aquel macho; recordaba con lujuria como el can se acomodaba tras sus nalgas enfilándole la punta del miembro justamente en su contraído anillo, encajándole toda su dimensión dentro de su tembloroso culo; esto le causaba una fuerte eyaculación involuntaria producto de los deseos reprimidos. Entrecerraba los ojos disfrutando los rápidos embates del enorme can que lo embestía con frenesí mientras expulsaba chorros de esperma dentro de su túnel rectal; luego la delirante sensación de la hinchazón creciente que se apoderaba de la base de la palpitante verga anclándose a su esfínter; apretando implacablemente su próstata hasta causarle incontrolableserupciones de semen. No tenía siquiera que masajearse el pene para llegar a eyacular, los movimientos convulsivos de la verga canina dentro de su ano lo llevaban a ello; luego venía otra sensación apasionante para él; el desmonte del perro de su espalda; alzaba la pata desmontándose de sus glúteos; sentía el tirón en su apretado esfínter que no permitía la salida del grueso acople. Ahí continuaba sintiendo los latidos de la enorme verga en su interior mientras expulsaba una increíble cantidad de sustancia lechosa dentro de su cuerpo; la sentía cálida y espesa rellenando los últimos rincones de sus entrañas; los espejos devolvían el aberrante cuadro del enorme perro enganchado ...
... a su culo. El dogo jadeante con todo su enorme miembro empalmado al apretado esfínter; sus patas tensas tratando de separarse del apretado culo; lo arrastraba por la habitación sin lograr desacoplarse; la leche seguía manando dejando rastros en el piso de la recamara; al cabo de unos treinta minutos se desacoplaba con un sonido muy particular dejando el ano entreabierto y botando pedos. Él quedaba despatarrado y tembloroso mientras el dogo empezaba a lamer los restos de esperma que escurrían por el interior de sus muslos; la lengua del can penetraba en el entreabierto orificio limpiando los restos de la espesa leche; así continuaba hasta que nuevamente afloraba el deseo de seguirse culeandoaquel apretado orificio y nuevamente lo penetraba; generalmente necesitabasesiones de dos o tres horas para calmar sus deseos. Se acostaban en una enorme cama y en el transcurso de la noche, el can se levantaba y lo empujaba con su hocico para que pusiera las pompas al aire; él elevaba los glúteos presentándole el ojete para que para que el perro lo penetrarahasta saciar los deseos de ambos; al otro día en la oficina recordaba las tremendas culeadas que le daba el dogo haciendo que se contrajera su esfínter impulsándolo a ir al baño a mandarse una paja evocando la dominación de su perro. Al cabo de varios años, el dogo murió; desconsoladamente el día de su entierro se dirigió a un bar; en un zaguán de la calle se encontró a Lucho un hombre de su edad pero con ...