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Follado por la prima, la abuela y la tía abuela
Fecha: 15/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Hace muchos, muchos años, cuando era más fácil que te tocase la lotería que oler un coño, un cuarentón, casado, que se follaba todo lo que se movía y que me veía cómo el hijo que nunca había tenido, me contó cómo se había tirado a su prima, a su tía y a su tía abuela en el tiempo que estuvo en Asturias. Os lo voy a contar más o menos cómo me lo contó él, ya que cómo os dije ya pasó mucho tiempo de eso. Comenzó a contarlo así: -Empecé follando sin querer con mi prima, seguí queriendo con mi tía abuela y acabé follando sin querer queriendo con mi tía. Mirando cómo comía unos tojos verdes el caballo que estaba apastando, le dije: -Les dio bien. -Más bien me dieron ellas a mí. -Siga con la historia. -Mi tío trabajaba en una mina de carbón, mi tía asistía en una casa y mi tía abuela, que estaba viuda, vivía en la casa de enfrente, así que mi prima Aura y yo pasábamos la mayor parte del día solos en casa mientras no empecé a trabajar en la mina. Te diré cómo era mi prima. Era casi una cuarta más alta que yo, bueno, también ella tenía diecinueve años y yo tenía dieciocho. Su cabello era largo y negro cómo el carbón y lo recogía en dos trenzas, sus ojos eran marrones y su nariz aguileña, era guapa, pero guapa de película. Lo interrumpí. -Exagerado. -No exagero. -Va a ser que era la mujer perfecta -Te hablaba de su cara, de cara era perfecta, de cuerpo ya cambiaba la cosa. Mi prima era gorda, no doble, gorda, tenía las tetas muy grandes, las caderas ...
... anchas y su culo era inmenso. -Era un bicharraco. -Bicharraco era el novio, un tipo mucho mayor que ella con el que se veía a escondidas en la casa, y en la casa follaron cómo descosidos el día que vino a verla. Entrara por la puerta de atrás y a ella le entró por las dos puerta, que los oí, los oí mientras hacía de guardián de la puerta. De nuevo lo volví a interrumpir. -¿Y eso cómo se come, señor Agustín? -No comiendo. -¿Qué? -Que no quería comer una manda de hostias de su novio, el bicharraco, una mole de casi cien kilos de peso, así que vigilaba por si venía mi tía abuela. -Entiendo, entiendo. Lo tenía amenazado. -Él, no, ella, me dijo que hiciera guardia y que cerrara la boca o me azuzaba al bicho. -Azuzar se azuza a los perros. -Ella me lo dijo así, y bien que la entendí. -¡Cómo para no entenderla! Siga contando -Pues resulta que el segundo día al irse el bicho mi prima me preguntó desde su habitación:"¿Ya se fue Antonio?" Si, le respondí. "Cierra la puerta y ven." Hice lo que me dijo. Fui a su habitación y la vi desnuda sobre la cama con las manos detrás de la cabeza. En lo primero que me fijé fue en su coño. Tenía más pelo en él que en la cabeza, luego vi sus tetas. ¡Perros melones! Bueno, eso ya te lo había dicho. Luego me fijé en sus sobacos, allí también crecía el pelo. La vi inmensa, pero no me impresionó su cuerpo, al contrario, me empalmé cómo un burro. Sonriendo, me dijo: "Desnúdate y ven para cama." En segundos estaba en ...