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Mi sabrosa hijastra
Fecha: 21/01/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: José, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Si hay algo que siempre juré que no cambiaría, era las mujeres mayores que yo. Soy José y actualmente tengo 48 años. Desde niño, siempre me habían gustado las mujeres mayores, quizás por que veía tantas revistas para adultos, inclusive me gustaba que sea tetona y con un coño bien peludo. De adolescente siempre me cogía a mi prima, mucho mayor que yo. Culiamos de lo rico, hasta que se casó. A mis veinte años, me gustó una amiga de un primo, ella ya tenía 26 años y una pequeña hija de 2 años. Me gustaba mucho su cuerpo. Tetona, no tenía mucho culo, pero sí unas caderas amplias, siendo novios nos veíamos una vez a la semana para culiar, pasaron unos meses y yo quería culiar todos los días, así que me fuí a vivir a su casa. Así fue como descubrí, que a pesar que ell era mayor que yo, que ya había estado casada y tenía una hija, no le gustaba culiar, no tenía iniciativa, y aunque yo quería hacer mil poses, ella solo quería estar acostada. Si llegaba del trabajo, y aunque yo estuviera cansado, y ella que no trabajaba, no quería culiar, quería dormir. Su frialdad con el tiempo me empujó a buscar otro coño en la calle. Así conocí a Verónica, me daba todo lo que yo deseaba, sexo intenso y de calidad. Cuatro años después Verónica y yo terminamos, un día que regresa a de noche, bajo una lluvia fuerte, vi una chica en una parada de autobús, me dió pena y detuve mi coche y le pregunté a dónde iba. Ella me dijo y por suerte era a quince minutos de mi casa. En el camino ...
... charlamos un poco y no pude evitar mirar su camisa transparente por la lluvia, sus pezones bien marcados, aunque no era tetona como me gustaba, me percaté que tenía una ereccion. Charlando de poco en poco, antes de bajarse le dije que si nos podíamos ver denuevo. Me dijo que si, que su instituto estaba cerca de donde la recogí. Esa noche llegué a mi casa y me puse analizar. Dejé que pasaran unos días, pero mi deseo de verla era más fuerte. Así que pasé por el instituto esperé y no la ví. Al día siguiente volví a esperarla y la vi. Me dije que estaba loco por lo que hacía, y más con una chica de 16 años. Me adelanté y fui a saludarla. Ese vez la deje en su casa y así nació una amistad, que después se convirtió en culiadera. Quedé muy sorprendido. Pensé que Wanda al ser tan joven no sería tan experta culiando, pero que equivocado estaba. Ella siempre quería verme para culiar, lo que ella quería hacer lo hacía, las poses que se nos ocurriera ella las hacía, estaba más dispuesta al sexo que mi propia esposa. Empezé a frecuentar a Wanda más seguido. Cada dos días íbamos a culiar y regresaba muy tarde a casa, demasiado cansado para oír represalias. Wanda y yo seguimos juntos por siete años más hasta que ella quizo que dejara a mi mujer, y al no lograrlo se enojó mucho y se alejó de mi. Ya para ese entonces yo me había enamorado de Wanda, sufrí mucho por ella. Un día mientras me tomaba unas copas de vino, bajó Susy, Susana es la hija de mi mujer, tenía un short de licra que le ...