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Los cuernos de mi vecino
Fecha: 09/05/2022, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Señor Maduro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Soy un hombre maduro de 53 años, divorciado, vivo solo y quiero confesar que tengo dos años poniéndole los cuernos a mi vecino y él ni se entera. Cada vez que lo veo, no dejo de pensar en esos enormes cuernotes que le han crecido a lo largo de estos dos años. Todo empezó desde que ellos se mudaron a seis casas de donde yo vivo actualmente, ella tiene 27 años y el 29, ambos de condición humilde, con dos hijos pequeños. Cada vez que yo salía a trabajar muy temprano, ella estaba barriendo el frente de su casa, y yo pasaba y saludaba. Desde que la vi, se me antojó tanto, tiene un cuerpo riquísimo, unas nalgas preciosas y me hervía hasta la sangre cada vez que la veía. Empecé a ver la manera de cómo acercarme a ella, por lo que un día se me ocurrió ofrecerle trabajo para que hiciera el aseo por las mañanas en mi casa, le hice una oferta lo más atractiva posible para que aceptara. Por lo que en una de esas ocasiones me acerque y le pregunté si no conocía a alguien que pudiera hacer ese trabajo, a lo que ella me dijo que no conocía a alguien, y le dije, oiga y usted no se interesaría, alcabo seria por las mañanas un rato, solo alzar la casa y dejarme la comida hecha, le pagaría muy bien y aparte le dije que podía llevar a sus hijos para que no los descuidara. Me dijo que le diría a su marido a ver si le daba permiso. A los dos días siguientes ella tocó a mi puerta para decirme que aceptaba el trabajo y cuando empezaba. Me dio una excitación enorme que traté de ...
... disimularlo. Al siguiente día ella se presentó muy temprano, le di instrucciones de lo que tenía que hacer. Cada día trataba yo de ganarme la confianza y de saber cuáles eran sus carencias para poder yo aprovechar y brindarle mi apoyo. Llegué al grado de decirles que me acompañaran a comer en la tarde y que llevara a su esposo para comer juntos, ella no quería, pero le insistía hasta que la convencí. Todo iba muy bien, platicaba con ambos y me daba cuenta de cómo eran entre ellos, así paso cerca de unos 3 meses, y cada vez era yo más abierto con ella y la trataba con más confianza. Me fui acercando poco a poco con mucha paciencia, le trataba muy bien a sus dos pequeños. A ella le empecé a decir discretamente lo guapa había ido ese día, etc. Y le empecé a hacer obsequios pequeños, para que el esposo no se percatara. Finalmente, un día le confesé lo mucho que me gustaba, ella reaccionó un poco destanteada, y me dijo que no podía que yo ya sabía que estaba casada, y quería a su marido. Esa fue mi primera entrada, le dije que no lo tomara a mal, no quería que tuviera ningún problema en su familia, le ofrecí disculpas y traté de seguir como si nada, para no ahuyentarla. Pero a partir de ese día seguí siendo más incisivo, y cuando me contaba sus problemas le decía yo que si me aceptaba, no tendría ese tipo de problemas, que por lo general eran económicos. Finalmente ocurrió que uno de esos días estando desayunando le tomé la mano y no me dijo nada, la abracé le dí un beso y se dejó, ese ...