1. Con un hombre de cuarenta


    Fecha: 16/06/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Fernando, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... me lo puse y me empecé a embadurnar la crema en toda la verga y en su culito. Eduardo tenía los ojos cerrados y la boca abierta, esperando con ansias que me fuera metiendo poco a poco. Me acerqué a su culito y coloqué mi verga en su entrada… entré, primero la cabeza y después todo hasta dar de fondo y chocar mis huevos en sus nalgas. Eduardo no se quejó, solo suspiro y metí un par de dedos en su boca mientras dejaba que su culito apretado por años de no ser pasivo se acostumbraba a mi grosor. Empecé a bombear de manera paulatina.
    
    -¿Te duele? ¿Te gusta?- Pregunté.
    -¡Ah, sí!, ahh, me gusta tu verga, se siente muy rico, ahh.- 
    
    Afiance con mis brazos sus piernas y me aseguré que su culito estuviera bien elevado y abierto para sentirme. Sacaba y metía mi verga por completo, y volvía a bombear haciendo que mi pubis chocara con él. Mientras tanto, alternaba mis dedos con mi boca, besándolo de lengua, ahogando sus quejidos, suspiros y gemidos. Después de diez minutos me separé de él y le dí la vuelta, poniéndolo boca abajo. Nos unte más crema y lo volví a insertar. Pasé mi brazo por su cuello, elevando su cabeza hacia atrás, contrayéndolo, y hundiendo mi verga gruesa en él. Puse mis piernas entre las suyas, y lo obligue a abrirse aún más, dejándolo más expuesto. Su culito se sentía rico, apretadito y suave. Sus nalgas no eran grandes, y sus piernas delgadas, pero eso me daba más rango a mí para poder manejarlo y moverlo a mi antojo. 
    
    -¡Qué rico estás!, me gusta mucho tu ...
    ... verga, me faltaba algo así.- Dijo, excitado y caliente. 
    -Estás de suerte, porque tenía muchas ganas de coger un culito así como el tuyo.- contesté, mientras con mis manos lo eleve de la cintura. 
    
    Con una mano lo sostenía mientras con la otra lo masturbaba. Ya el sudor se apreciaba en su espalda y en sus nalgas. Teníamos media hora en movimiento. Entonces, estando él boca abajo, hago que se apoye abierto de rodillas y hunda el pecho en la cama, apuntando y sacando su culito a un lado de la cama, dónde yo ya estaba parado esperándolo para cogerlo nuevamente y acabar de una vez. Meto nuevamente mi verga en su culito y subo el ritmo, con mis manos sosteniendo su cadera. Fueron algunos minutos de frenético vaivén, embistiéndolo con fuerza. Empezó a gemir más y a contraer su interior… se vino en las sábanas, lo que aceleró que yo lo hiciera. Mi verga se hincho, mi respiración se agitó, sentí un hormigueo en el glande y como mi ano culo palpitaba también. Me desplome encima de Eduardo, mientras llenaba el condón de mi semen, blanco y abundante por los días sin coger. 
    Unos segundos después, saqué mi verga aún erecta y retiré el condón. Acercó su boca a este y empezó a limpiar los restos de semen hasta dejármela limpia. 
    
    -Que rico coges, me gustó mucho.-
    -Un placer el mío, complacer.-
    
    Nos cambiamos y bajamos a su auto, para que pudiera llevarme a casa. Platicamos un poco más en el camino. Me contó que su cumpleaños estaba cerca y que siempre se iba a Mazatlán unos días con ...