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De enfermera
Fecha: 22/07/2022, Categorías: Tus Relatos Autor: José yanes, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Es bien sabido que los lugares donde más sexo se practica son los hospitales. El sexo es algo que está a la mano en cualquier hospital grande de una gran ciudad. Las razones son variadas, unas más obvias que otras, pero no viene a cuento entrar aquí en filosofías. Simplemente les contaré mis experiencias. Tengo 49 años y soy enfermera. Me titulé un poco tarde, a mis 25. En el primer hospital en el que trabajé un médico me violó, me forzó más que violarme, pero no quiero presentarme como la víctima pues yo lo deseaba; él era demasiado simpático y a todas se nos humedecía de sólo verlo entrar. Y no es que fuera joven, todo lo contrario, era un hombre de 60 años pronto a jubilarse pero era unos de esos viejos que siguen siendo buenos toda su vida. Alto, de cabello abundante y totalmente blanco como el algodón, de ojos claros y piel morena, usaba unas lociones que a todas nos excitaba, bien vestido, perfectamente afeitado, con una voz de locutor muy seductora y una verga que la conocí, la probé y me la comí con mi panocha de enfermerita recién graduada. Riiiica verga. Fuimos amantes dos años. Él me enseñó muchas cosas, entre otras, las perversiones y los fetiches que los médicos van adquiriendo a lo largo de su vida profesional. Luego trabajé en varios hospitales y ahí sí me convertí en una puta cogelona. Hubo muchas ocasiones en las que llegaba a mi casa con la pucha llena de semen de cuatro machos que me habían meado, a lo largo de mi turno. No me casé ni tuve hijos, a ...
... mi sobrino lo crié como si fuera mi hijo, después que mi hermana murió. Así que mi vida era coger y coger en el hospital. Tengo un culo grande y caderas anchas, mi culo se bambolea rico y tiembla como gelatina recién congelada, tengo tanta caarrrne en mi culo que al caminar se me forman hoyuelos en las nachas, lo que enloquece a los hombres. Para no aburrirlos demasiado, les contaré tres experiencias tipo, es decir, una experiencia representativa de cada situación que he vivido. Ahí les va. EL GINECÓLOGO. Los ginecólogos jamás logran insensibilizarse por completo, siempre hay alguna situación que los excita. Conocí a uno que se ponía potro cuando tenía que auscultar a pacientes con venéreas, le excitaba las que venían ya con olor y abundante secreción a causa de la gonorrea, la clamidia o simplemente la falta de aseo. Se acercaba lo más que podía a las viejas para extasiarse con el olor de las panochas. Yo también me excitaba. Terminaba la consulta y él tenía el bulto a reventar, no había palabras. Me agarraba de mis caderas, me bajaba todo hasta la rodilla, yo me doblaba sobre la camilla y excitados por el olor a queso o sardina podrida todavía presente en el consultorio, chigábamos como locos. Eran rapidines deliciosos. La misma situación sucedía cuando nos tocaba alguna paciente con prolapso vaginal, esas viejas con descenso de vejiga y unos panochones de labios salidos y florecidos con fuerte olor, nos ponía como orangutanes en celo. Ayyy…como me gustaba que ...