-
El viejo del parque II.
Fecha: 31/10/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Danisampedro91, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... escuchándose el plof, plof plof plof plof, una y otra vez, cada vez que su pelvis golpeaba mi adolescente culito, entrándome la enorme verga del viejo por el culo. Así cariño Así, como me gusta follarte, me encanta tu culito. Anda agáchate un poquito más ya verás que así te va a entrar más fácil y te va a llegar más al fondo y te va a dar más gusto, me decía, sujetándome fuertemente por mis estrechitas caderas. Yo que no dejaba de gimotear escandalosamente, le hacía caso al viejo y trataba de pegar mi culito todo lo que podía a su pelvis, inclinándome un poco más, notando como aquella enorme polla cada vez entraba con más facilidad, clavándose en lo más recóndito de mis entrañas. Cada vez que notaba su pelvis golpear mis cachetes del culo, sentía como rozaba una y otra vez mi próstata, llegando su enorme polla al fondo, haciéndome gimotear y estremecer todo mi cuerpo, abriendo la boca y los ojos como si fuesen platos, de tanto gusto que me estaba dando. Ya los 2 estábamos empezando a sudar, el cubículo, aunque era grande, era el doble de lo que suelen ser los aseos públicos, parecía una sauna de vapor, cuando noté como el viejo me apretaba más con sus manos mis estrechitas caderas, como apuraba las embestidas y empezaba a gruñir. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Siií, siií, ya, ya me vengo, gruñía el viejo empezando a descargar todo su semen dentro de mi culo, las embestidas que me daba ahora eran frenéticas y podía notar como su polla empezaba a hincharse soltando ...
... varios trallazos de lefa. ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba una y otra vez el viejo, preñándome con su caliente y espeso esperma. Así que terminó de eyacular, dejándome preñado el culito de leche, mientras su polla se iba desinflando dentro de mi culo, el viejo acariciaba mi espalda y culo, diciéndome: ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto me has dado! Me decía pasando sus manos por mi espalda y culito. Yo que no podía hablar, temblaba como un cervatillo al que acaban de dar caza, tenía la polla que me iba a explotar, estaba toda pringada de tanto líquido preseminal que había soltado. El viejo al darse cuenta de que yo no me había corrido, abrazándome a él mientras su polla iba poco a poco desinflándose dentro mía, llevó sus manos a mis genitales, los acarició, agarró mi tiesa y dura polla, empezando a meneármela. ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí a la vez que todo mi cuerpo se estremecía al notar su mano agarrar mi polla empezando a meneármela. Me encogí a la vez que me agachaba un poco más pidiéndole al viejo que no, que no me pajeara, que no quería correrme todavía, no quería que me diera el bajón que me daba cuando eyaculaba, pues siempre que eyaculaba me solía dar vergüenza y me arrepentía de lo que hacía y de los pensamientos que me venían cuando me pajeaba. En el fondo todavía quería que el viejo me volviera a follar, quería que siguiera dándome por el culo. El viejo algo extrañado porque yo no quisiera correrme, y ver lo empalmado que yo estaba, ...