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Mi madre y mi abuela
Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Mario Ramírez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Mi madre, viuda hace dos años, trajo a vivir con nosotros a su mamá, es decir, a mi abuela. Desde ese día, charlaban en todo momento. Es más, me llamaba la atención que cada vez que intentaba unirme a la conversación de ellas, cortan y cambian de tema sospechosamente. Yo con 31 años, separado, vivo con ellas hasta que encuentre donde mudarme. Cierta tarde al llegar del trabajo, no había nadie, así es que me preparé algo de comer y me recosté un rato. De pronto, siento un ruido que venía del sótano. Me levanté sigilosamente y bajé escalera y grande fue mi sorpresa al ver que sobre una mesa estaba mama acostada desnuda, siendo franeleada por la abuela. Ver eso me puso la pija al mango y sin que me vieran, seguí espiando. La abuela, también desnuda, le metía mano por todos lados, besaba y chupaba el cuerpo de mi madre que no se resistía, al contrario, se contorsionaba de placer y suspiraba profundo y agitado. Me empecé a pajear eso era mucho para mí. Mama llegó a un profundo orgasmo, teniendo a la abuela entre sus piernas chupándole la concha. Cómo gritaba y se sacudía mi madre y la abuela no paraba de chuparla. Yo acabé a chorros y me fui despacito para que no me vieran. Volví a mi cuarto y por la tardecita me levanté a comer algo. Ellas estaban tomando mate y me les uní. Cada vez que me daban el mate era después de la abuela y me imaginaba que aun tendría el gusto en la boca de los jugos de mama y me excitaba. Ambas actuaban como si nada hubiera pasado, pero yo me ratoneaba ...
... y pensaba en volver a espiarlas cada vez que pudiera. Cierta noche, de sobremesa, tras la cena, mirábamos una película un poco subida de tono, donde había dos lesbianas que se masacraron en una cama y yo las miraba a ellas, que tímidamente cruzaban miradas cómplices. seguro estarían con la concha mojada. Más tarde, me fui a duchar y luego a mi cuarto a dormir. Luego desperté con el ruido de un portazo, venía del sótano y allí fui para espiarlas. Bajé algunos peldaños de la escalera y desde allí se las veía a pleno. Esta vez la abuela estaba acostada en la mesa y mamá le metía in enorme consolador por la concha a la vieja que gozaba y se retorcía. A pesar de haberlas visto una vez, no podía salir de mi asombré el descubrir sus jueguitos sexuales y cómo podían calentarse siendo madre e hija y luego pensé, cómo, como lo estaba haciendo yo viendo a mi madre dándole placer en la concha a mi abuela. Seguí con mi paja, lentamente gozando la visión, cuando mamá le decía a la abuela: Imaginate que tenés la pija de mi hijo en la concha, vieja puta, calentona de mierda! La abuela se retorcía de placer y gemía gozando. Yo me quedé helado. Se calentaban fantaseando que yo la cojía a la vieja y quizás mama también lo hacía. Eso me aceleró la paja y acabe a chorros. Me paré y al salir hice un ruido haciendo que mama se diera vuelta y pudo verme aun con la pija en la mano. ¡¡¡José!!! ¡No te vayas, hijo! – Gritó. Mientras que yo huía cobardemente. Me encerré en mi cuarto asustado ...