1. HACIÉNDOME CARGO


    Fecha: 25/11/2022, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Mario Ramírez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Cuando falleció mi papá yo tenía 16 años. Fue un duro golpe a mi corta edad, pero a quien le afectó más, fue a mi madre que, siendo aún una mujer joven, 50 años, estuvo mucho tiempo sumida en una depresión, casi sin una salida a corto plazo. Desde su cuarto la escuchaba llorar desconsolada día y noche. No quería comer ni asearse. Sin parientes en la ciudad, el más cercano a 1.400 km en la provincia de La Rioja. Por lo tanto, tuve que hacerme cargo de ella y tratar de ayudarla en todo, desde su restablecimiento emocional y físico hasta dejar la escuela por ese año, para conseguir trabajar en lo que sea y aportar dinero para solventar los gastos diarios, impuesto y servicios, en fin, todo lo necesario, hasta que ella pudiera gestionar la pensión de mi padre.
    Cuando comencé la triste tarea de hacer que se bañarla, pues, ella no tenía ánimo ni para esto, debí lavarla en su cama, con una esponja, agua y jabón en una palangana. Sin contar lo que me avergonzaba sacarle su ropa y dejarla desnuda por partes, mientras la lavaba, luego lavar su ropa interior. También, poner y limpiar la chata. Fueron días sumamente difíciles para mí.
    Un mes de esta vida, empecé a notar un cambio en ella. Volvía a recuperar su semblante, estaba en proceso de recuperación. Comía y ya con mi ayuda, iba al baño a hacer sus necesidades fisiológicas y luego volvía a la cama. Así, hasta que de a poco empezó a hablar.
    Una noche la escuché desde mi cuarto que algo balbuceaba. Me levanté rápido y me pedía que ...
    ... le ayudara a levantarse. Lo hice y la acompañé hasta su placar. Me pidió que sacara el último cajón de su ropa y cuando lo hice, sobre el piso del placar, había varios “juguetes sexuales”. La miré azorado, jamás hubiera pensado que ella usara esas cosas y confieso que por mi mente se me cruzaban mil cosas, además de pudor, sí, me excitó pensar que ella se masturbara con ellos.
    ¡Sacalos y dejalos sobre la cama, cerca, por si los quiero usar más tarde! –Me dijo como si fuera lo más normal del mundo que una madre le mostrara a su hijo los chiches con los que se aliviaba sexualmente. Para esto, la pija me latía parada bajo el pantalón.
    Coloqué el cajón de su ropa y la acompañé a la cama. Cuando estaba retirándome de su cuarto, dijo:
    ¡Haceme un favor! Fijate que les funcionen las pilas sino vas a tener que comprármelas.
    Tomé en mis manos cada uno de esos objetos y el morbo de saber que se los metería en la concha y los empaparía con sus jugos, me recalentaba mucho. Los encendí comprobando que las pilas estaban bien y probé las velocidades. Había 6 y uno era una pija enorme que, sonriendo pícaramente, exclamó:
    ¡Cuidado con ese, que es el que más me hace gozar! ¡Je! –Reía sin parar.
    La vi mucho mejor, sonriente, aunque jamás pensé esto de ella y me pidió que le dejara a mano una toalla húmeda para limpiarse por si los usaba luego, parta no tener que llamarme para acompañarla al baño a lavarse en el bidet. Al oír esto, la pija me reventaba y pedía una pronta paja urgente.
    Hice ...
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