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Relatos eróticos esposos cómplices cap 38
Fecha: 14/01/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Chacri, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... poco a poco fué pegando su brazo con el mío hasta llegar juntar nuestras manos hasta lograr acariciarla y jalarla despacio hasta ponerla en una piel suave que protegía algo bien duro, y por los tragos demoré en darme cuenta que era su pinga, me dió miedo y placer a la vez y al oído le dije a mi esposo quien demoró en decirme déjate hacer. Este sujeto apretando mi mano inició una paja y por momentos la pasaba por sus huevos que eran unas bolas grandes envueltos en una piel bien suave, me esforze por verle la cara evitando exponer la mía, pero él en todo momento veía al frente, hasta que apretando más fuerte mi mano subía y bajaba con velocidad sabía que se correría, entonces cerré mis ojos imaginando tenerla en ese momento dentro de mi conchita sintiendo que se venía dentro de mí a borbotones, pero sentí la leche golpear el espaldar del asiento delantero y en nuestras manos. Movió suavemente hasta sacarse la última gota para luego limpiarlas con papel higiénico el cuál botó al suelo y dándome un beso en la mano se retiró. No pasó ni un segundo y se sentó otro tipo a mi lado , pero para mí, ya era suficiente por esa noche. Le dije a mi esposo para retirarnos y pidiendo permiso a todos los que me pareció estaban haciendo cola por mi mano, salí y si alguien me hubiera visto la cara notaría que estaba más roja que el pimiento. En la cama le comenté a mi esposo lo sucedido al detalle y se puso como yo cachonda por las preguntas que hacía y más le alegró que le dijera que esa ...
... pinga medía como 15 Cms y era más gruesa preguntándome si me la comería, respondindole que sí pero no sabía si la soportaría y menos por atrás que es más doloroso, pero me encantaría probarla y haría todo esfuerzo por aguantarla y disfrutar rico. Me había obsesionado con ver braguetas con disimulo que ni mi hijo ni mis sobrinos se salvaron de mi ojito. A veces también una que otra vez veía borrachitos orinando y por lo cuál le dije a mi esposo que si lo hacíamos con uno de ellos después no se acordarían de su cara, pero mi esposo ponía paños fríos diciendo que ellos son más pesados para movilizarlos y a veces son malcriados. Pasaron un par de meses de éstas aventurillas y de estar espiando a mi hijo cuando se bañaba, con el lívido por las nubes le propuse a mi esposo ir al cine para pajear a más hombres y con miedo me respondió y si nos ve alguien conocido, le dije que el cine estaba retirado y que vería la forma de no llamar la atención vistiendo y maquillándome de otra forma e iríamos tarde. Mirandome a los ojos con cara de pervertido me dijo cuántas pingas quisieras pajear en un día, me tomó de sorpresa la pregunta pero le respondí, las que se puedan, entonces vamos por varias horas y lo podrás hacer con muchos. Un día de semana después de almuerzo, dejamos a los chicos descansando nos fuimos y se notaba entre nosotros vergüenza, miedo pero también arrechura y así ubicados en la parte más oscura del cine se acercó el primer parroquianos quien poco a poco muy ...